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Juan
Mainer.
Justificación:
la necesidad de unas jornadas para debatir sobre la educación pública.
En
la presentación a las Jornadas, celebradas en la Facultad de Educación
de la Universidad de Zaragoza, afirmábamos estar viviendo en el
terreno educactivo un momento de permanente confusión e intoxicación
de la opinión pública. Se nos vende un supuesta dualidad discursiva,
reflejo de la existencia de dos políticas educativas antitéticas
progresista, socialdemócrata y reformista, una; conservadora,
liberal y contrarreformista la otra. La idea de la existencia
de dos modelos de escuela la que encarnarían de una parte
la LOCE y, de otra, la mancillada LOGSE no es sino el reflejo
de un bipartidismo, en gran medida artificial, que aspira a ocupar
¡y está cerca de conseguirlo! hasta el último resquicio
del pensamiento colectivo.
Sin
embargo, la realidad de los hechos contradice esa pantalla de pseudo
debate democrático. Por debajo de las apariencias, no sólo existe
un lenguaje común que obedece a la apropiación desconsiderada
de una serie de términos y conceptos polisémicos como evaluación
de la calidad, gestión eficiente, cultura
del esfuerzo, sociedad de conocimiento, utilizados
ad nauseam para concluir algo y su contrario
,
sino también un fondo y unos principios comúnmente aceptados que
alimentan políticas educativas que, con mayor o menor grado de rotundidad,
cabría calificar de neoliberales, autoritarias, mercantilistas y
privatizadoras, que son expresión de la hegemonía de un bloque ideológico
y social de amplio espectro que se identifica con los intereses
de la nueva derecha.
Centrar,
por tanto, el debate sobre la educación en la discusión acerca de
las bondades (o maldades) de los textos legales, ateniéndose a su
literalidad y a sus intenciones más o menos explícitas, no sólo
no conduce a ningún puerto sino que, desde posiciones críticas,
desvía la atención hacia la espuma de las cosas, dejando oculto
su meollo. Entre otras razones porque es obvio que no son las leyes
quienes (únicamente) hacen e inventan la escuela
, y de ahí,
quizá, su escasa capacidad para transformarla
Decíamos,
en consecuencia, que desde la federación Icartia se echa en falta
un análisis histórico social y genealógico que alumbre
una mirada radical y crítica sobre la edcuación en el tiempo
presente. Histórico-social, pues se olvida que las políticas
educativas, como todas las demás, son fruto de decisiones humanas
y escenario donde se dirimen los intereses de grupos y clases sociales,
políticos y profesionales, en pugna por regular el control del capital
cultural que la escuela contribuye a producir y a distribuir en
aras del mantenimiento y reproducción ampliada de la sociedad y
del statu quo. Todas las decisiones que afectan al funcionamiento
de la escuela (desde lo que en ella se enseña, hasta la distribución
crono-espacial, el diseño y procedimientos a seguir por sus órganos
de gobierno, el papel del profesorado, la consideración del alumnado
o las prácticas pedagógicas que en ella se producen
) no son,
por tanto, un producto azaroso. Pero también se olvidan, o sencillamente
se desconocen, las posibilidades que ofrece un análisis genealógico
de la escuela: preguntarse por la construcción de la escuela como
dispositivo disciplinatorio, por la forma en que los modos de educación
han ido adaptando esas funciones al socaire de los cambios socioecónomicos,
indagar en los procesos de escolarización y las variables que han
intervenido en su evolución constituyen desafíos ineludibles de
una crítica ideológica sobre la institución escolar.
En fin, todo
ello requiere sosiego; reflexión; pensamiento libre, autónomo y
sin ataduras; es necesario eliminar ruidos e interferencias por
un rato
, y eso es lo que precisamente queríamos hacer a lo
largo de las dos sesiones programadas con la ayuda inestimable de
los cuatro ponentes fedicarianos invitados y del público asistente
que, por cierto, estuvo cercano al medio centenar[1].
Decíamos
también que estábamos convencidos de que la Federación Icaria tenía
algo que aportar a un debate sobre la escuela pública que, lejos
de estar abierto, es necesario forzar y plantear sin apriorismos
en un momento en que el ruido de tanto discurso vacío, apresurado,
fragmentario, autocomplaciente o, sencillamente, falso
, interfiere
en nuestra capacidad de discernimiento y nos impide intervenir sobre
la realidad educativa con criterio e independencia.
La
escandalosa deriva mercantil y autoritaria que la política educativa
está adoptando en el mundo y en España en particular, de la que
el proyecto de ley de calidad en la educación es un claro exponente
tal como dejaba entrever la ministra del Castillo en un largo
y espeso artículo publicado en la tribuna de El País del 15-S (que
comenzaba con una perversa, por falsa, utilización del pensamiento
de H.Arendt) y puede leerse sin tapujos en los documentos cocinados
en los fogones de la FAESS
, parece estar llamada a tener
un fiel correlato en nuestra Comunidad Autónoma. Alguna reflexión
en voz alta fue necesario hacer respecto a las decisiones que se
han ido adoptando acerca de la elaboración del currículo autonómico
(cuyos pintorescos y erráticos borradores estaban siendo presentados
precisamente en la tarde del día 18 a un no menos pintoresco auditorio
formado por directores y cargos de la admón educativa
), y
alguna reflexión mereció también la sorprendente iniciativa de adelantar
la concesión de subvenciones a las escuelas privadas de Educación
Infantil, muestra de esa perversión de juicio que consiste en afirmar
que la escuela puede hacerse más pública al financiarse con fondos
públicos.
Intervenciones
de los ponentes invitados
La intervención
de Raimundo Cuesta, de Fedicaria-Salamanca. inauguró la sesión del
día 18 y versó sobre los modos de educación y formas de escolarización
en la España Contemporánea. Empezó planteando la necesidad de deseternizar
y problematizar la escuela y los procesos de escolarización,
esto es, de prestar atención a la genealogía de los problemas actuales
para mejor orientar e informar nuestra intervención decidida y comprometida
en su transformación. En su esfuerzo por problematizar la escuela
de hoy y de ayer, y tras rastrear los discursos sobre la escolarización
(y la desescolarización), desde la derecha y desde la izquierda,
centró su intervención en el análisis de las variables socioeconómicas
y políticas que han intervenido en la gestación de los diversos
discursos sobre la escolarización uno restringido y dual,
propio del modo de educación tradicional elitista, que
entrará en crisis en los albores del pasado siglo; otro de masas,
segmentado y progresivamente más feminizado, que irrumpirá tardíamente
a partir de los años sesenta en nuestro país y que se correponderá
con el triunfo del modo de educación tecnocrático de masas,
presentando así un rico y complejo panorama cambiante al socaire
de la evolución del capitalismo y de las necesidades de la sociedad
disciplinaria que incorpora. Su exposición terminó abordando
la necesidad urgente de reaccionar socialmente en la reivindicación
de la escuela como espacio público, y advirtiendo del riesgo que
supone que el pensamiento crítico sobre la educación se enquiste
en la realización de sesudos análisis que paralicen una intervención
transformadora sobre la realidad. En este sentido abogó por el reestablecimiento
de un amplio bloque de alianzas progresistas en defensa de un revisado
intervencionismo del estado en el sistema educativo, que, a diferencia
de lo que está ocurriendo, abandone sus afanes privatizadores, segregadores
y fiscalizadores en el campo curricular, ocupándose de garantizar
suficientemente la dotación y supervisión de una educación pública,
común y laica para toda la ciudadanía. Raimundo desarrolló una intervención
muy sugerente, abierta y compleja, dándonos cuenta, además, de muchas
ideas que se encuentran en este momento en pleno proceso de elaboración
y maduración en el contexto del trabajo que está desarrollando dentro
del proyecto Nebraska.
La conferencia
de Antonio Martín, de Fedicaria-Cantabria y del grupo Asklepios,
sobre la regionalización-nacionalización del currículo, cerró la
primera sesión de las jornadas. En su habitual tono acerado, sin
rehuir una amable vehemencia que cautivó al público asistente, Antonio
desarrolló ideas que ya le habíamos leido en Asturias La
enseñanza de lo social bajo la impostura territorial. Una crítica
fedicariana a los programas autonómicos, pero precedidas
por unas reflexiones preliminares acerca de la histórica debilidad
de la escuela pública en España y, en general, del concepto de lo
público. Unas reflexiones que, aunque discutibles en alguno
de sus extremos, dieron pie a unas muy sugerentes disquisiciones
a propósito de la necesidad de construir un conocimiento público
y común en la escuela, que, amén de su oportunidad y acierto, permitieron
enlazar bien con las tesis expuestas anteriormente por Raimundo,
al tiempo que le sirvieron al conferenciante para hilvanar su discurso
sobre la doble impostura enciclopédica y territorial
que anida bajo las propuestas autonómicas de currículo por él analizadas[2].
La
jornada de la tarde del día 19 fue inaugurada por José María Rozada,
de Fedicaria-Asturias y Plataforma Asturiana de Educación Crítica.
Josemari nos habló con amplitud y brillantez sobre el desarrollo
histórico de las reformas educativas en España desde la transición
democrática hasta la ley Pertierra. Esto era lo pactado para permitir
así que, a continuación, Javier Merchán se ocupara del proyecto
de Ley de Calidad. El texto-base en el que se apoyó para ello fue
la documentada y bien construida ponencia que nos había presentado
en Gijón, Las reformas y lo que está pasando. Tras el
análisis genealógico que Raimundo había defendido en la sesión anterior
,
la visión histórica y sociológica que nos propuso Rozada resultó
un grato complemento para un público quizá poco acostumbrado a escuchar,
de manera tan razonada y argumentada, las continuidades y los escasos
cambios de los procesos reformistas que el sistema educativo ha
experimentado en los últimos veintisiete años y de los que, con
mayor o menor grado de intensidad han sido sus protagonistas.
Con
un introductor de esta guisa, la faena del sevillano, Javier Merchán,
miembro del grupo IRES y de Fedicaria, resultó, dicho sea sin menoscabo
para él, más sencilla. Javier nos glosó con inteligencia el editorial
que aparecerá (deseamos que inminentemente) en el número 6 de Con-ciencia
social, que él mismo se ha encargado de escribir como coordinador
del número, con el título: La educación como mercancía: a
propósito de la llamada ley de calidad. Su conferencia resultó
ser una argumentada crítica al contexto, filosofía inspiradora y
medidas propuestas del proyecto de ley que en la actualidad se halla
en trámites parlamentarios. Más allá de las diatribas partidarias,
el análisis de Javier constituyó un ejemplo de esa mirada problematizadora,
crítica y radical sobre la escuela que pretendíamos compartir en
estas jornadas celebradas en Zaragoza.
Una
última reflexión: cuando nos reunimos en el seminario aragonés para
hacer un balance de estas sesiones públicas, al margen de otras
consideraciones, una cosa nos había quedado muy clara: la relación
entre el esfuerzo de trabajo invertido en su realización y los resultados
obtenidos reflejados en asistencia, participación, en dar a conocer
la federación y su trabajo a otros colegas y a la opinión pública
en general pues la prensa regional se hizo eco del asunto,
aunque con mejor voluntad que acierto
, resultó de todo
punto favorable. Este tipo de actividades u otras semejantes, deberían
ir, pues, proliferando en nuestra Federación; así que ánimo y a
ello.
Juan Mainer Baqué.
(Fedicaria-Aragón).
[1]La
primera jornada contó con unas 60 personas, destacando un visible
número de técnicos y políticos del departamento de educación del
Gobierno autónomo. En la segunda la asistencia se redujo a unas
30-40 personas. Mayoritariamente asistieron profesionales hechos,
sindicalistas de la enseñanza, algunas personas ligadas desde
antiguo a MRP,s y gente cercana al Seminario territorial.
[2]Precisamente
sobre los borradores presentados del currículo aragonés, que podéis
encontrar en el sitio web: <www.educaragon.org>,
los miembros del seminario aragonés estamos ultimando la redacción
de un documento amplio que haremos público en breve y que colgaremos
también en nuestra web.
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