Este texto es un avance de otro más amplio que se dará a conocer en el Congreso sobre Historia y Fuentes Orales y Visuales: historiografía y renovación pedagógica que, organizado por Fedicaria, el Seminario de Fuentes Orales de la U.Complutense, el Instituto de Historia Económica y Social Gerónimo Ustáriz y la Universidad Pública de navarra, tendrá lugar en Pamplona en septiembre de 2005 (información amplia en el Tablón de Anuncios de esta web). En el mismo, el autor da cuenta de una propuesta de educación crítica de la memoria que lleva a cabo con sus alumnos y alumnas de Secundaria.

 

 

BAILANDO SOBRE LAS CENIZAS. EDUCAR EN LA MEMORIA

         

Juan Carlos Ferré, 2004

 

          En los últimos años son frecuentes algunas actividades e incluso proyectos escolares de investigación que plantean (o dicen tener) como objetivo educativo fundamental la recuperación o la educación en la memoria histórica. Algunos de ellos plantean el trabajo a partir de la metodología del documento oral y su aplicación a la Historia como forma de contribuir a la “memoria colectiva” de un grupo de personas. En otros centros, y aprovechando los espacios temporales y las flexibilidades horarias de las Semanas Culturales o de otras fechas señaladas (conviene caer en la cuenta ya desde ahora del significado de la excepcionalidad de espacios, tiempos y contenidos de programas en los que suelen contextualizarse estas actividades y proyectos) se llevan a cabo mesas redondas sobre la Guerra Civil española o sobre la vida en los campos de concentración a las que suelen acudir como invitados personas mayores (preferentemente parientes de los alumnos) o algunos testigos directos de los sucesos históricos. Se trata con frecuencia de la “puesta en escena” de la parte final de proyectos que suelen denominarse de “investigación de fuentes orales” en los que los alumnos (mayormente de bachillerato) han trabajado durante algunos meses y que culminan con una reunión pública, abierta al resto de los escolares del centro y a sus padres y otros parientes, en la que los protagonistas, coordinados por algún alumno “aventajado” cuestionario en mano, explican la dureza de sus vidas, las distintas tendencias ideológicas y políticas, demuestran cómo entre ellos es posible la convivencia y la presencia de todos en la misma mesa e insisten a los jóvenes en la necesidad de que “aquello no se repita más”. La actividad suele cerrarse con un gran aplauso y con una sensación de alivio tranquilizador que nos lleva a pensar en lo sencilla que puede llegar a ser la convivencia “entre todos los bandos” si las personas habláramos y nos comportáramos de “forma civilizada”.

 

          Sin embargo los centros escolares no son, ni mucho menos, los que más están impulsando  esta “explosión de la memoria en el mundo occidental contemporáneo” ya que algunos autores hablan incluso de la existencia en la actualidad de una “cultura de la memoria” (Huyssen, 2000: 16) expresada en el consumo masivo y la mercantilización de diversas modas “retro”, en el boom de ferias, mercados y tiendas de anticuarios, en las masivas ventas de novela histórica, en el incremento de archivos documentales, museos y centros de interpretación, de fechas y monumentos conmemorativos de los que los poderes públicos y los medios de comunicación se hacen eco estructurando y organizando esa presencia continua del pasado en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana.

 

          Pues bien, desde esta perspectiva y en este contexto creo que “Educar en la memoria” hoy y hacerlo de una forma crítica en y desde nuestros centros escolares plantea múltiples cuestiones, que no son moco de pavo, relacionadas no sólo con aspectos metodológicos (que a veces pueden resultar incluso los más “sencillos”) sino con el significado de esta “propuesta educativa”, con la relación existente entre memoria – historia –códigos- enseñanza de la historia y entre memoria y construcción- recreación- representación del pasado, con el sentido que queremos dar a esa educación en la memoria, con las memoria que queremos y debemos enseñar y con la reflexión sobre lo que sucede en nuestras escuelas que este desafío conlleva.

 

 

ALGUNAS LÍNEAS DE TRABAJO QUE ORIENTAN (Y EXIGEN) ESTAS REFLEXIONES SOBRE  LA MEMORIA HISTÓRICA, LOS ESCOLARES Y LA ESCUELA

 

§         A.-Conocer y reflexionar sobre las experiencias educativas de algunos países en relación con las memoria históricas.

§         B.-Necesidad de conocimiento de la historia de estos países, de sus códigos disciplinares, y de reflexionar sobre lo que se están investigando en relación con las memorias históricas.

§         C.-Nuestra propia experiencia como docentes y las prácticas que hemos desarrollado con los escolares sobre la memoria histórica en la escuela.