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Juan Mainer
PARTE 1
SOBRE LA FUNCIÓN DE LA TEORÍA DEL CURRÍCULO:
CULTURA-CONOCIMIENTO, IDENTIDAD Y PODER
Para evitar discusiones inútiles partiríamos
de la base de que teoría del currículo, teoría de la enseñanza,
pedagogía, modelo didáctico
, son la misma cosa. La realidad
es el currículo (a partir de ahora: C.). Una teoría, en principio,
debería servir para descubrir la realidad, para reflejarla especularmente,
para representarla; una teoría ofrece, en suma, una imagen de
ella. Pero lo cierto es que las teorías no sólo describen; o,
más bien, al describir re-crean y producen la realidad que trataban,
únicamente, de describir.
La noción postestructuralista concibe la teoría como un discurso que describe al
tiempo que crea la realidad, que explica lo que existe al mismo
tiempo que proyecta ideas para mostrar cómo debieran ser las cosas. La teoría es pues una noción que
tiene un papel activo en la construcción de la realidad que describe.
Es por tanto sinónimo de discurso, perspectiva, punto de vista.
El C. no puede definirse en el sentido en que definimos un objeto
observable. Todas las definiciones de C. no definen un universal,
sino que nos revelan lo que determinadas teorías piensan que un
C. es. Lo importante es pues plantearse qué cuestiones comunes
y específicas busca responder cada una de las teorías del C. existentes.
En todas ellas, el tema estrella parece ser qué conocimiento (qué selección cultural) es considerado válido, valioso o esencial
para merecer su incorporación como parte medular del C. El C.
siempre es el resultado de una selección
de un amplio universo de conocimientos y saberes.
Esta pregunta sobre el qué remite, o quizá sea precedida por otra,
que hace referencia al para qué: cómo
van a modificarse las personas que sigan ese currículum, en qué
se van a convertir
¿Qué modelo de persona nos interesa fomentar
o construir? EN EL FONDO DE LAS TEORÍAS DEL C. HAY UNA CUESTIÓN
DE IDENTIDAD, DE SUBJETIVIDAD. El
conocimiento está inextricablemente, centralmente, vitalmente,
contaminado por aquello que creemos haber sido, que somos y que
nos gustaría ser, de nuestra identidad y subjetividad.
El término cultura significa esencialmente un patrimonio de conocimientos,
competencias, valores y símbolos heredados e idiosincrásicos de
una comunidad humana y, como tal, podríamos admitir que no es
privativo o monopolio del "hombre cultivado"; la selección
cultural que se opera en la escuela, sin embargo, es extremadamente
restringida respecto a lo que acabamos de definir como cultura;
no sólo porque tiene una especificidad propia y por tanto se trata
de un producto original, complejo, mixto, transmutado
en
virtud de ese proceso que hemos dado en llamar "pedagogización
del conocimiento" ver sección 1 de los textos seleccionados
por Raimundo Cuesta, sino porque lo que se enseña es esa
parte idealizada de la cultura que cuenta con un "plus"
de aprobación social, de versión autorizada, legítima, en tanto
que distingue Bourdieu; distanciada, y distanciadora.
En consecuencia, el C. es también una cuestión de poder. Seleccionar
es una operación de poder; la existencia de varias posibilidades,
de varias teorías, de varias imágenes de la realidad (y de la
que podría ser, en la que proyectamos nuestros "deseos"),
pone de manifiesto que, en la práctica, existen visiones, representaciones
de lo real, distintas que concurren por imponerse. Privilegiar
un tipo de conocimiento u otro es una cuestión de poder y en ella
se pone en juego la posibilidad de destacar una identidad o subjetividad
como ideal, como proyecto, entre múltiples posibilidades y matices.
Las teorías del C. no se mueven pues en el terreno de la pura
especulación teórica, sino que se hallan comprometidas en el campo
de la búsqueda de consensos en pos de la obtención de la hegemonía.
Ahora bien, en el mundo contemporáneo, las dificultades para encontrar
consensos en torno al orden cultural son cada vez mayores, toda
vez que "la cultura" parece haber salido de sus goznes
encontrándose cada vez más privada de las amarras de la tradición
y de un principio de autoridad que la gobierne. Ante esta aparente
crisis de la conciencia universalizadora crisis de la modernidad
ilustrada, que no es nueva y de la que tanto se habla y
podría hablarse
, en
el panorama de la reflexión teórica sobre la educación se dibujan dos tendencias antitéticas pero acaso habría que advertir
de antemano que igualmente perversas por paralizantes, que llaman
nuestra atención: la que, contra viento y marea, se refugia en
lo "tradicional" y tiene su expresión en el retrohumanismo
conservador que alimenta gran parte de las políticas educativas
de la última década; y la que postula una impugnación pragmática
de la escuela abogando por una especie de apología de la amnesia
para adherirse incondicionalmente al mito de lo efímero, de lo
cambiante, en defensa de un irreconciliable relativismo cultural.
Me gustaría detenerme un momento en el punto anterior y darle un
par de vueltas al asunto para poner sobre la mesa mi opinión sobre
el papel de la teoría en un proyecto crítico de enseñanza de las ciencias sociales, tratando de superar
la "disyuntiva" anterior que nos conduce a un callejón
sin salida. Cuando decimos, desde una perspectiva crítica, que
el C. es una cuestión de poder, debemos ser muy conscientes de
lo que decimos y, consecuentemente, de las armas que debemos esgrimir
en tan singular "batalla por los significados culturales".
Una cosa parece clara de antemano: el excesivo apego a los argumentos
éticos, la ingénua confianza en los actos simbólicos
, tan
caros a ciertos planteamientos educativos renovadores y, pretendidamente,
críticos, se nos antojan impedimenta excesivamente sumaria para
afrontar el desafío. Ciertamente que los abusos y manipulaciones
promovidos por la vertiente más reaccionaria y tecnocrática de
la ciencia social, en nombre de la existencia de una empiria indiscutible,
son más que evidentes, pero el cuestionamiento radical y sin matices
del empirismo que tendría su mayor exponente en el relativismo
cultural posmodernista presenta un sesgo peligrosísimo,
no menos evidente.
Como dice mi amigo J.Gurpegui "entiendo, para nuestro trabajo,
que una ciencia social crítica no debería confundirse con la mera
yuxtaposición de nuestras certezas éticas sobre la reflexión disciplinar
sistemática". A este respecto pueden iluminar nuestra discusión
dos textos que hemos sacado a colación recientemente en el seminario
aragonés: uno es de A.Gramsci (Racionalismo. Concepto romántico
del innovador) y otro es de la antropóloga T.San Román (El otro
diluido. La ideologización dogmática del discurso académico).
El primero es un muy sugerente apunte acerca de la crítica ideológica
y su función en la mejor tradición marxiana de la "filosofía
de la praxis"; el segundo, a cuenta de unas agudas reflexiones
sobre las contradicciones del antirracismo, es un decidido alegato
a favor del empirismo y, si se me permite la utilización interesada,
de una epistemología "fuerte" y situada.1 Finalmente,
me he permitido añadir otro texto de mi cosecha para centrar el
asunto en los términos que corresponden al tema que nos ocupa
aquí (Entre el universalismo "ingénuo" y el relativismo
radical. El lugar de la teoría pedagógica).
En todo caso, es esta cuestión del poder lo que precisamente distingue
las teorías tradicionales, por un lado, de las críticas y postcríticas,
por otro: las primeras pretenden ser neutras, científicas y desinteresadas,
las segundas argumentan que ninguna lo es pues se hallan inevitablemente
implicadas en relaciones de poder. Las primeras acaban por centrarse
en cuestiones técnicas, relacionadas con los medios; el qué lo
dan por hecho, es algo obvio, existe un conocimiento incuestionablemente
transmisible y se trata de decidir, en todo caso, cómo podemos
hacerlo mejor. Las segundas sospechan de todo y más qué preguntarse
el qué, les preocupa el por qué
, por qué ese conocimiento
y no otro, qué intereses hacen que ése conocimiento esté o no
en el C., por qué privilegiar una identidad y no otra. En suma estas pedagogías críticas
y postcríticas están preocupadas por las conexiones entre cultura,
identidad y poder. La selección del conocimiento, la forja de
identidades y subjetividades y la lucha por el control del poder.
PARTE B
TEORÍAS CRÍTICAS Y POSTCRÍTICAS.1
ÍNDICE
El currículum: la escuela y la escolarización
de masas.
Comienza la crítica.
La crítica al currículo desde "dentro":
1.Los reconceptualistas
norteamericanos.
2.La
crítica neomarxista americana.
3.La
pedagogía del oprimido de P.Freire.
La Nueva Sociología Británica de la Educación.
Sobre las teorías postcríticas: unas (necesarias)
palabras previas: postestructuralismo y postmodernismo en la recámara.
El currículum y las "otras culturas".
Las pedagogías feministas.
Currículum y cuestión sexual.
Currículum y raza.
Productos teóricos fruto del postestructuralismo
y del postmodernismo.
EL CURRÍCULUM: LA ESCUELA Y LA ESCOLARIZACIÓN
DE MASAS
El currículum como objeto específico de estudio
un campo nuevo que requiere de procesos de formación de
un cuerpo de especialistas, instituciones, publicaciones, etc.,
aparece en USA en los años de la primera postguerra mundial: años
de crecimiento, inmigración y masificación en la escolarización
(educación de masas). En el fondo surge como una reacción abierta
a lo que podríamos llamar currículo
clásico humanista, derivado de la antigüedad y que no había
hecho si no reforzarse adaptándose a la introducción de nuevos
conocimientos, especialmente en la educación secundaria del modo
de educación elitista, vigente en la escuela decimonónica. Se
hace necesario racionalizar el proceso de desarrollo del Currículum;
la obra de Bobbitt The
curriculum es un hito y un paradigma: el currículum
es visto como un proceso de racionalización de resultados educacionales
cuidadosamente medidos y especificados técnicamente. El modelo
de institución para esa concepción del currículum es la fábrica
y su inspiración teórica es Frederick Taylor. Los estudiantes
son procesados como un producto fabril; lo que interesa es fijar
objetivos, procedimientos y métodos para obtener resultados mensurables.
"El libro de Bobbitt fue escrito en
un momento crucial de la historia de la educación estadounidense,
en que diferentes fuerzas económicas, políticas y culturales procuraban
moldear los objetivos y las formas de la educación de masas de
acuerdo con sus diferentes y particulares visiones. Es en ese
momento en que se busca responder cuestiones cruciales sobre las
finalidades y la fisonomía de la educación de masas.
(
) El modelo de Bobbitt estaba claramente
escorado hacia la economía. Su palabra clave era la eficiencia.
El sistema escolar debería ser tan eficiente como cualquier otra
empresa económica." (Da Silva, op.cit., pág.22-23)
Bobbitt dice limitarse a describir y descubrir
lo que es currículum pero lo que en realidad él hace es crear
una noción de C. que es el C., que se acaba naturalizando como
tal. Su visión se convertiría en una de las dominantes de la educación
estadounidense en el siglo XX. Sin embargo Bobbitt coincide en
el tiempo con otra versión más progresista, liderada por John
Dewey que en 1902 había escrito The
child and the curriculum. Dewey traslada su preocupación sobre
la escuela al terreno de la formación política democrática: para
este autor la educación no era tanto una preparación para la vida
laboral adulta, como una oportunidad para la vivencia y práctica
de principios democráticos. Es evidente que la influencia de este
último en la construcción del currículo como campo de estudio
no tuvo en absoluto el reflejo que tendrá la obra de Bobbitt,
empeñada en convertir la educación en un territorio científico,
en una mera cuestión de desarrollo tecnológico, de búsqueda de
la eficacia, pues los fines ya están marcados de antemano y no
se someten ni a escrutinio ni a discusión2 .
El modelo de currículo de Bobbitt encontrará
su consolidación definitiva en los cincuentas de la mano de Ralph
Tyler quien, en 1949, había publicado sus Principios
básicos del currículum y la enseñanza, la obra clave de la
concepción tecnológica del currículum y sin duda la más influyente
en el contexto internacional occidental en los años de la guerra
fría. El "resurgir" del tecnicismo coincide no sólo
con otra postguerra, con otra ola de crecimiento y desarrollo
y con la necesidad de adaptar la escuela capitalista a los retos
de la guerra fría y de la carrera espacial y de armamentos
,
sino con un nuevo impulso de la masificación de la escuela que
supone el fin de los residuos del currículo clásico humanista
que se atrincheraba en algunas parcelas de la educación secundaria
que se habían mantenido reservadas a la formación de elites.
"Los modelos tradicionales del currículo,
tanto técnicos como progresistas de base psicológica, únicamente
serán definitivamente cuestionados en los Estados Unidos a partir
de los años 70, con el llamado movimiento de <reconceptualización
del currículo>" (Da Silva, op.cit, pág. 27)
COMIENZA LA CRÍTICA
Corren los años 70. La década anterior fue época de grandes transformaciones
y despertares: la descolonización, las protestas estudiantiles,
el movimiento por los derechos civiles, las protestas contra las
guerras "postcoloniales" como la del Vietnam, la eclosión
de la contracultura, la potenciación de movimientos sociales ligados
a la libertad sexual, el feminismo
Los años 60 son los años
de disputa del positivismo, de la impugnación generalizada de
la racionalidad instrumental que hasta entonces habían guiado
los estudios sociales en el contexto internacional, después de
la SGM. Esto supone, como es sabido, una notable renovación de
este tipo de estudios relacionada con la incorporación de nuevos
paradigmas y objetos de investigación, alejados del funcionalismo
y del economicismo imperantes hasta entonces (la escuela como
factor básico de cohesión social y como encarnación viva del valor
de la igualdad de oportunidades que legitima las diferencias individuales
)La
educación por tanto no se va a librar de la "quema":
el currículo se ve sometido a revisión y a una nueva teorización
desde los más diversos flancos geográficos: el movimiento de la
reconceptualización (Bowles, Gintis
) norteamericano no surge
en solitario, sino que comparte cartel con la "nueva sociología
de la educación" británica liderada por M.Young, con la obra
del brasileño Freire, al tiempo que se ve nutrida por las teorizaciones
críticas sobre la cultura en general que surgen de las obras de
ensayistas franceses como Althusser, Bourdieu o Passeron.
"Los modelos
tradicionales del C. se limitabana la actividad técnica de cómo
hacer el currículo. Las teorías críticas sobre el C., en contraste,
comienzan por poner en cuestión precisamente los presupuestos
básicos sociales y educacionales. Las teorías críticas desconfían
del statu quo, responsabilizándolo de las desigualdades e injusticias
sociales. Las teorías tradicionales eran teorías de aceptación,
ajuste y adaptación. Las teorías críticas son teorías de desconfianza,
cuetionamiento y transformación radical. Para las teorías críticas
lo importante no es desarrollar ténicas para hacer el currículo,
sino desarrollar conceptos que nos permitan comprender lo que
el currículum hace." (Da Silva, op.cit, pág.30)
Repasemos la aportación de algunos de ellos:
*Louis ALTHUSSER publica en 1970 su obra
La ideología y los aparatos ideológicos del estado. Cabría situar
al ensayista francés en la confluencia del estructuralismo y el
marxismo cóctel bien prolífico, por cierto. Para él
la reproducción social de las sociedades capitalistas avanzadas
depende básicamente de elementos económicos y materiales (fuerza
de trabajo, medios de producción) pero también de componentes
ideológicos sobre los que nos advierte de su creciente importancia
mecanismos e instituciones encargados de garantizar que
el status quo no sea contestado. Estos agentes reproductivos
no tienen porqué actuar utilizando siempre la fuerza o la represión,
sino que, muy fundamentalmente actúan por la vía del convencimiento
o de la ideología. De ahí la diferenciación, tan althusseriana
y tan evocadora para los que nos "críamos contestatarios"
leyendo el catón de la Harnecker o los libros de Poulantzas y
Balibar, entre aparatos represivos del estado (policía, jueces,
cárceles) y aparatos ideológicos del estado (religión, medios
de comunicación, familia y
, escuela).
En el ensayo de Althusser la escuela no recibe
un tratamiento muy extenso, pero lo cierto es que es él quien
llama la atención sobre el poder de la ideología que la escuela
transmite, durante largo tiempo y de manera extensiva a toda la
población, en aras a convencer a las personas sobre la bondad
y deseabilidad de las relaciones sociales existentes. Menos interés,
en mi opinión, tiene el análisis sumario que Althusser hacía sobre
la forma en la que la escuela transmite esa ideología autocomplaciente:
según él, basicamente, a través del contenido de ciertas disciplinas
o conocimientos, directamente a través de la Historia o la Geografía,
indirectamente a través de la Ciencia o la Matemática. Althusser,
realizando en un ejercicio de descripción escasamente matizada
de regularidades sociales, también llama la atención sobre el
hecho de que la ideología en la escuela actúa de manera discriminatoria
merced a la aplicación de mecanismos selectivos mediante los cuales
los hijos de las clases dominantes aprenden más y por tanto aprender
a co-mandar y controlar, y los de las clases dominadas, menos
y, en todo caso, a reproducir su función subordinada y sumisa.
En resumidas cuentas, si hacemos abstracción
de la aportación sobre la ideología y sus aparatos que fue y sigue
resultando atractiva por muchas razones, Althusser no se separa
excesivamente del análisis marxista tradicional en el sentido
peyorativo del término cuando se aproxima a la escuela:
su interés básico es buscar la ligazón entre escuela y economía,
entre educación y producción. La escuela no deja de ser en la
teoría althusseriana una "fábrica" de consensos y de
creencias necesaria para el correcto desarrollo posterior de las
fuerzas productivas. Estas tesis tuvieron una discreta continuidad
en la obra que Baudelot y Establet editarían en 1971 con el título
L'école capitaliste en France,
donde tratarán de estudiar la escuela como un aparato ideológico
de estado, explicando así las dos redes de escolarización existentes
en aquel país. La escuela, según estos autores, sigue seleccionando
a la misma elite aunque emplee medios y métodos diferentes; en
este sentido no deben confundirse "democratización"
con masificación (mero incremento del alumnado escolarizado):
la igualdad de oportunidades, única traducción posible de la democratización
escolar, sigue siendo una desiderata inalcanzable en el sistema
capitalista. Recientemente hemos leido versiones actualizadas
de estas mismas ideas por ejemplo en Claude Grignon.
La obra de dos economistas estadounidenses,
Samuel Bowles y Herbert Gintis, Schololing
in capitalist America, aparecida en 1976, también se sitúa
en la estela de la preocupación por las relaciones entre producción
y escuela; éstos enriquecen sensiblemente el panorama althusseriano
introduciendo el concepto de "correspondencia"; si Althusser
consideraba que eran los "contenidos", las disciplinas
lo que conectaba la educación con la economía, Bowles y Gintis
enfatizarán la importancia de las relaciones sociales vividas
en la escuela, el sometimiento a un horario, a una disciplina,
a una jerarquía
y por ello llamarán la atención sobre las
características organizativas de las escuelas según los grupos
sociales a las que se dirijan.
*A Pierre BOURDIEU y Jean-Claude PASSERON
podría situárseles en la misma constelación estructuralista y,
en menor medida marxista, pero sin perder de vista su interés
por la obra de Max Weber. No hay que olvidar que el tema clave
de los estudios sociales sobre educación desde mediados de los
sesentas estaba siendo el desentrañamiento del papel de la escuela
en el afianzamiento y reproducción de las desigualdades sociales.
Un tema que tiene en la obra de Bourdieu y Passeron (primero Los
herederos, publicado en 1964 y después
La Reproducción, ya en 1970) sus máximos exponentes. La aportación
de estos autores que por otra parte evolucionará de forma
considerable en obras posteriores3 es clave y supone un
enriquecimiento importante del análisis marxista convencional.
Aquí el funcionamiento de la escuela y de las instituciones
culturales no es dependiente de la economía, aunque se estudien
y analicen a través de metáforas económicas como la noción de
"capital cultural".
Podríamos decir que para el primer Bourdieu
la cultura es una economía y la reproducción social se centra
en los procesos de reproducción cultural que, entre otros lugares,
se dan en la escuela. Así la cultura valiosa, valorada, legitimada
que es, justamente, la cultura de las clases dominantes (sus valores,
sus costumbres, sus hábitos, sus comportamientos, sus modos de
hacer), se constituye como "capital cultural". El capital
cultural se traduce de manera objetiva en las artes plásticas,
en la literatura
, pero también en los títulos y certificados
que acreditan al que los posee su dominio parcial, mayor o menor;
finalmente, el capital cultural también se manifiesta de manera
internalizada, incorporada, subjetivizada, en cada uno de los
sujetos en muy diferentes grados se trata del "habitus"
o internalización de las estructuras sociales y culturales.
Allí se demuestra cómo la escuela ejerce
una "violencia simbólica" imposición oculta, doble
violencia por lo tanto, mediante la que el valor impuesto, el
arbitrario cultural legítimo y valioso, se presenta como algo
natural que genera un "habitus" que está en el
origen de la "distinción" y de las diferenciaciones
sociales, pues excluye a aquellos que no pueden incorporarse a
la cultura dominante. Así, la escuela es un elemento básico e
inexorable de reproducción socioeconómica y funciona imponiendo
significaciones disimulando las relaciones de fuerza, ejerciendo
una violencia simbólica
, a través de la acción, la autoridad
y el trabajo pedagógicos.
"En Bourdieu y Passeron, contrariamente
a otros análisis críticos (por ejemplo el althusseriano:J.M.),
la escuela no actúa por la inculcación de la cultura dominante
a niños y jóvenes de las clases dominadas, sino, al contrario,
por un mecanismo de exclusión. El currículo de la escuela está
basado en la cultura dominante y es transmitido a través de un
código cultural dominante. Los niños de las clases dominantes
pueden fácilmente comprender ese código, pues toda su vida estuvieron
inmersos en él. Ese código es natural para ellos. Se sienten cómodos
en un clima cultural y afectivo construido por ese código. En
contraste, para los niños y jóvenes de las clases dominadas, ese
código es simplemente indescifrable. Ese código funciona como
una lengua extranjera e incomprensible. (
) Los niños y jóvenes
de las clases dominantes ven su capital cultural reconocido y
fortalecido. Los niños y jóvenes de las clases dominadas ven su
cultura nativa desvalorizada al mismo tiempo que su capital cultural,
ya inicialmente bajo o nulo, no sufre aumento o valorización alguna."
(Da Silva, op.cit, pág. 35).
LA CRÍTICA AL CURRÍCULO DESDE "DENTRO".
1. RECONCEPTUALISTAS NORTEAMERICANOS.
*William Pinar y Madeleine Grumet publican
en 1976 su obra Toward a poor curriculum, considerada como
la médula espinal del movimiento reconceptualista norteamericano.
Si hasta ahora nos hemos dedicado a rastrear en la obra de filósofos,
economistas o sociólogos para encontrar el germen de una teoría
educacional crítica
, resulta imprescindible reparar ahora
en la génesis de un movimiento el reconceptualista,
surgido del propio campo de los estudios del currículo, que tiene
precisamente como objetivo una reacción radical frente a la concepción
técnica del currículo consolidada, como vimos, por los herederos
de Bobbitt y Tyler, como los McDonald o los Huebner; una reacción
que, además, tiene su epicentro en Estados Unidos y Canadá, concretamente
en la universidad de Rochester donde Pinar ejercía su docencia.
La influencia de la fenomenología, la hermenéutica,
el marxismo y la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt se
dejaron sentir en el reconceptualismo. De acuerdo con estas teorías
sociales, en su mayoría llegadas de Europa, aquello que en la
perspectiva tecnológica era entendido como currículo era precisamente
lo que había que cuestionar y criticar: de ahí surge la idea de
revitalizar el concepto currículo
, de reconceptualizarlo.
Tanto la perspectiva fenomenológica, centrada en el mundo de vida
y en las experiencias subjetivas de las personas, como la perspectiva
marxista, revisada desde los planteamientos gramscianos y frankfurtianos
muy principalmente, centrada en el papel de las estructuras y
su reproducción cultural y social a través de la escuela, ofrecían
argumentos y categorías anlíticas potentes para poner en jaque
las concepciones naturalizadas del orden social y en particular
de la pedagogía y el currículo.
"En el caso de la fenomenología, de
la hermenéutica, de la autobiografía, desnaturalizar las categorías
con las cuales, ordinariamente, comprendemos y vivimos lo cotidiano,
significa focalizarlas desde una perspectiva profundamente personal
y subjetiva. Hay un vínculo con lo social en la medida en que
estas categorías nacen y son mantenidas, intersubjetivamente,
a través del lenguaje. En contraste, en la crítica de inspiración
marxista, desnaturalizar el mundo "natural" de la pedagogía
y del currículo significa someterlo a un análisis científico,
centrado en conceptos que rompen con las categorías del sentido
común con las que, ordinariamente, vemos y comprendemos aquel
mundo."(Da Silva, op.cit, pág. 38)
Los intentos del movimiento por incorporar
ambas perspectivas se verán pronto cuestionadas por la realidad
y por la evolución de sus miembros. De hecho los estudios sobre
el currículum en los USA críticos con los modelos tradicionales
se sitúan en dos modelos antagónicos: el rótulo de la reconceptualización
ha acabado por disolverse en movimientos postestructuralistas,
feministas o de estudios culturales, viéndose limitado a los enfoques
fenomenológicos, hermenéuticos o autobiográficos. Para autores
de inspiración marxista y/o estructuralista, como M.Apple o H.Giroux,
la reconceptualización, aunque constituyese un cuestionamiento
del modelo tecnológico del currículo, siempre fue visto como un
enfoque excesivamente centrado en cuestiones subjetivas, personales
y narcisistas, y escasamente político.
Centrémonos, por tanto, en las aportaciones
de la fenomenología a la crítica del currículo:
"La investigación fenomenológica empieza
por colocar los significados ordinarios de lo cotdiano entre paréntesis.
Aquellos significados que tomamos como naturales constituyen apenas
la apariencia de las cosas. Tenemos que poner esa apariencia en
duda, en cuestión, para que podamos llegar a su esencia. La investigación
fenomenológica pone en cuestión las categorías de sentido común,
pero no las sustituye por categorías teóricas y científicas abstractas.
Esta focalizada en el mundo de vida, en los significados subjetiva
e intersubjetivamente construidos. (
) El significado, para
la fenomenología, no puede ser simplemente determinado por su
valor objetivo (
) El significado es algo profundamente personal
y subjetivo. (
) Los verdaderos significados de nuestras
experiencias tienen que volver al lenguaje para encontrar su expresión,
pero, antes, tienen en cierta forma que ser rescatados debajo
del lenguaje, en aquello que subyace al lenguaje, en su sustrato.(
)
La perspectiva fenomenológica del currículo
es, en términos epistemológicos, la más radical de las perspectivas
críticas, en la medida en que representa una ruptura fundamental
con la epistemología tradicional. La tradición fenomenológica
de análisis del currículo es aquella que tal vez menos reconoce
la estructuración tradicional del currículo en disciplinas o materias.
Para la perspectiva fenomenológica, con su énfasis en la experiencia
del mundo de vida, los significados subjetivos e intersubjetivos,
poco sentido tienen las formas de comprensión técnica y científica
implicadas en la organización y estructuraión del urrículo en
torno a las disciplinas.(
)
el currículo es un espacio en el que
docentes y aprendices tienen la oportunidad de examinar, de forma
renovada, aquellos significados de la vida cotidiana que se acostumbran
a ver como dados y naturales. El currículo es visto como experiencia
y como lugar de interrogación y cuestionamiento de la experiencia.
(
) "Objetivos", "aprendizaje", "evaluación",
"metodología" son todos (como las disciplinas:J.M.)
conceptos de segundo orden que aprisionan la experiencia pedagógica
y educativa del mundo vivido de docentes y estudiantes."
(Da Silva, op.cit, págs. 39-41)
La fenomenología ha sido frecuentemente "combinada"
con otras estrategias de investigación como la hermenéutica o
la autobiografía. Por ejemplo, ésta última, al conectar el conocimiento
escolar con el desarrollo profesional y la vida de cada persona
puede contribuir a la transformación y perfeccionamiento del propio
yo. La mejor comprensión de uno mismo contribuye a la conciencia,
a la responsabilidad y al compromiso. Este tipo de reflexiones
han dado lugar a propuestas de formación de profesorado como la
realizada por W.Pinar y M.Grumet: partiendo de un análisis de
su experiencia educativa, del momento en que entró en la escuela,
de los episodios que recuerda más significativamente, los sentimientos
asociados a determinados contenidos escolares y la búsqueda de
conexiones entre la propia personalidad y el conocimiento formal
adquirido. La deuda con el psicoanálisis salta a la vista
,
la conexión con los "post", también.
2.CRÍTICA NEOMARXISTA AMERICANA.
*La obra de Michael Apple supone en los Estados
Unidos el inicio de la crítica neomarxista a las teorías tradicionales
del currículo desde una crítica política radical a la educación
liberal en esto compartiría planteamientos con las obras
de Althusser o Bourdieu pero tomando como foco de sus cuestionamientos
el propio currículo y el conocimiento escolar. Sus trabajos, que
se enmarcan perfectamente en la tradición anglosajona y emparentarían
en cierto modo con los planteamientos de la Nueva Sociología de
la Educación británica, se nutren y apoyan en tradiciones de teorías
sociales más amplias como la de historiador de la cultura y ensayista
Raymond Williams su obra merece un comentario a parte; en
su libro Culture and society, 1780-1950, publicado en Londres en 1958, haciéndose
eco del pensamiento gramsciano, cuyo influjo es evidente tanto
en el pensamiento de los historiadores marxistas británicos como
en el movimiento de los nuevos sociológos liderados por M.Young,
desarrolla una interpretación acerca de cómo la formación de conciencia
colectiva, "estructura de la sensibilidad" o del sentir,
que se construye a partir de una "gran tradición", patrimonio
o herencia común, es confiscada y desnaturalizada en provecho
de una clase convirtiendo la cultura en una "tradición selectiva"
productora de desigualdades.
El punto de partida de Apple es la crítica
marxista de la sociedad. La dinámica social capitalista gira en
torno a la dominación de clase, es decir al dominio de aquellos
que controlan la propiedad de los medios de producción sobre aquellos
que sólo poseen la fuerza de su trabajo. Esta situación afecta
a las dimensiones culturales y educativas. Existe pues una relación
estructural entre economía y educación o dicho en términos de
Bourdieu entre reproducción cultural y reproducción social; una
conexión entre la forma en que se organiza la economía y la forma
en que se organiza el currículo. Ahora bien: no se trata de una
relación de determinación simple y directa (Ideología y currículum, 1979). Existe en
la obra de Apple una preocupación explícita por evitar una concepción
mecanicista y determinista de los vínculos entre producción y
escuela, que, seguramente, ha ido creciendo en la evolución del
propio autor hasta la actualidad. Esta premisa antimecanicista
le lleva a recurrir al concepto de hegemonía que recupera, precisamente,
de la obra de Gramsci y de Williams:
"El conepto de hegemonía le permite
ver el campo social como un campo contestado, como un campo donde
los grupos dominantes se ven obligados a recorrer un esfuerzo
permanente de convencimiento ideológico para mantener su dominación.
Es precisamente a través de este esfuerzo de convencimiento que
la dominación económica se transforma en en hegemonía cultural.
Este convencimiento adquiere su mayor eficacia cuando se transforma
en sentido común, cuando se naturaliza. El campo cultural no es
un simple reflejo de lo económico: tiene su propia dinámica. Las
estructuras económicas no son suficientes para garantizar la conciencia:
la conciencia precisa ser conquistada en su propio campo.(
)
Con esos elementos, enriquecidos con préstamos
de autores como Bourdieu, Bernstein y M.Young, Apple va a colocar
el currículo en el centro de las teorías educativas críticas.(
)
El currículo está estrechamente relacionado con estructuras sociales
y económicas más amplias. El currículo no es un cuerpo neutro,
inocente y desinteresado de conocimientos. Contrariamente a lo
que supone el modelo de Tyler, por ejemplo, el currículo no es
la organización a través de un proceso de selección a partir de
valores supuestamente consensuados por la sociedad. (
) es
el resultado de un proceso que refleja intereses particulares
de clase y de grupos dominantes.(
)
La cuestión no es saber qué conocimiento
es verdadero, sino qué conocimiento es considerado verdadero o
legítimo en detrimento de otros."(Da Silva, op.cit, pág.
46).
Apple considera fundamental analizar el currículo oficial y explícito
a diferencia de la línea iniciada por Bowles y Gintis, seguida
en parte por Bermstein, más preocupados por aquello que es realmente
transmitido y por la forma en que es transmitido. Para ello
propone observar las regularidades de la vida de la escuela, las
normas explícitas, los valores implícitos y explícitos, así como
los presupuestos epistemológicos de las disciplinas que constituyen
el currículo oficial.
En un prinicipio, Apple, en consonancia con
el paradigma marxista en que se sitúa, enfatiza las relaciones
sociales de clase, pero en obras posteriores va introduciendo
la importancia de las relaciones de género y etnia en el proceso
reproductor del currículo. Lo que se mantiene desde el principio
es una común preocupación por el poder. Esa centralidad de las
relaciones de poder convierte a la obra de Apple en una crítica
esencialmente política recuérdense sus aportaciones al estudio
de la economía política de los textos escolares del currículo.
La cuestión básica es la conexión entre, la producción, distribución
y consumo de los recursos materiales económicos, por un lado,
y, por otro, la producción, distribución y consumo de productos
simbólicos como la cultura, el conocimiento, la educación y el
currículo. De ahí se deduce otra idea muy importante que veremos
singularmente desarrollada en la obra de Giroux: el campo cultural
y el del currículo son campos de conflagración, de lucha por la
hegemonía en torno a valores, significados y propósitos sociales;
es por tanto un campo para la imposición y el dominio, pero también
un campo para la oposición y la resistencia. De esta forma Apple
contribuye de manera importante a politizar la teorización sobre
el currículo.
*Henry GIROUX sea posiblemente, junto a Apple, una de las figuras
más destacadas de la crítica neomarxista del currículo. Su obra
pertenece ya a la década de los 80: Ideology,
culture and the process of schooling (1981) y Theory
and resistence in education (1983), son sus dos primeras aportaciones.
La obra de Giroux ha sufrido una evolución muy significativa;
recientemente su preocupación por la problemática de la cultura
popular, en general, tal como se representa en el cine, la televisión,
etc., es cada vez mayor, así como su aproximación a las aportaciones
provenientes del pensamiento postmoderno y postestructuralista.
"Las políticas postmodernas de la representación deberían servir
para entender cómo el poder es movilizado en términos culturales,
cómo las imágenes son usadas a escala macional o local para crear
una política representativa que está reorientando nociones tradicionales
de espacio y tiempo. Un discurso postmoderno podría ser también
evaluado a través de las consecuencias pedagógicas de su llamada
a extender el significado de la alfabetización ampliando el alcance
de textos que leemos y la manera en que los leemos. El hecho en
sí es que los medios de comunicación desempeñan un papel decisivo
en las vidas de los jóvenes, y el tema no es si estos medios de
comunicación perpetúan relaciones de poder dominante, sino cómo
los jóvenes y otros experimentan la cultura de los medios de comunicación
o la manera en que los medios de comunicación son experimentados
diferentes por diferentes individuos. El discurso postmoderno
pluraliza el significado de la cultura mientras la modernidad
lo sitúa teóricamente en los aparatos de poder. Precisamente en
esta interacción dialéctica entre diferencia y poder es donde
un postmoderno y un moderno se informan uno al otro en lugar de
anularse."
(Giroux,H.(1994): "Jóvenes, diferencia y educación postmoderna."
En VV.AA. Nuevas perspectivas
críticas en educación. Barcelona: Paidós).
Pero volvamos al Giroux inicial. Sus primeros estudios son una reacción
ante las perspectivas empíricas y técnicas del currículo que se
apoyan en la crítica a la razón instrumental desarrollada por
los frankfurtianos, en particular Habermas, Adorno y Marcuse.
Sus tesis son claramente tributarias del marxismo aunque se distancia
de la rigidez de los planteamientos de Bowles, Gintis y del primer
Bourdieu y sus conclusiones pesimistas, tan mediatizadas aún por
el peso de las regularidades de las estructuras. Asimismo se distancia,
como Apple de las vertientes fenomenológicas que descuidan las
relaciones entre el desarrollo del currículo en la escuela y las
relaciones sociales de control y poder.
Ya desde sus primeros trabajos se centra en el potencial de resistencia
de profesores y alumnos y propone una pedagogía crítica cuyo currículo
tenga como finalidad prioritaria la emancipación y la liberación
de las redes de poder: una pedagogía de la posibilidad. La propuesta
se articula merced a tres conceptos básicos:
+La escuela como esfera
pública democrática. Tomando de Habermas el término de esfera
pública, considera que la escuela puede y debe desarrollar en
los alumnos la capacidad de participación y debate.
+El profesor como intelectual
transformador, apoyándose en el concepto de intelectual gramsciano
(Los intelectuales y la
organización de la cultura), considera a los profesores como
personas comprometidas en actividades de crítica y cuestionamiento
del orden social y al servicio de procesos de emancipación colectiva.
+La voz. Concede un
papel activo a la participación en el cuestionamiento del poder
a las voces minoritarias que habitualmente han sido suprimidas
o excluidas. Concibe la escuela como un espacio donde las ansias,
los deseos y los pensamientos de los y las estudiantes puedan
ser oidos y considerados atentamente.
Por último me interesa resaltar la existencia de una reconocida influencia
de las tesis de P.Freire considerando al currículo y a la pedagogía
a través del concepto de política cultural.
3.LA PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO DE PAULO FREIRE.
Freire no desarrolla una teoría específica sobre el currículo. Su
obra, como otras muchas teorías pedagógicas, se sustenta más en
una propuesta filosófica, y por tanto epistemológica, que en una
teorización sociológica o basada en la economía política. Su preocupacoión
central se centra en responder a la pregunta sobre qué enseñar
o, más precisamente, sobre qué significa conocer.
TEXTO I. LA EDUCACIÓN COMO PROBLEMA EPISTEMOLÓGICO.
Al oir la primera vez la palabra concientización, me di cuenta inmediatamente
de la profundidad de su significado, porque estoy absolutamente
convencido de que la educación, como práctica de la libertad,
es un acto de concimiento, una aproximación crítica a la realidad.
Desde entonces, esta palabra entró a formar parte de mi vocabulario.
Pero fue Helder Cámara quien se encargó de difundirla y de traducirla
al inglés y al francés.
Una de las características del hombre es que solamente él es hombre.
Sólo es capaz de tomar distancia frente al mundo. El hombre, solamente,
puede alejarse del objeto para admirarlo. Objetivando o admirando
admirar se toma aquí en sentido filosófico los hombres
son capaces de obrar conscientemente sobre la realidad objetivada.
Es precisamente esto, la praxis humana, la unidad indisoluble
de mi acción y mi reflexión sobre el mundo.
En un primer tiempo la realidad no se da a los hombres como objeto
cognoscible por su conciencia crítica. En otros términos, en la
aproximación espontánea
que el hombre hace frente al mundo, la posición normal fundamental
no es una posición crítica, sino que es una posición ingenua.
Esta toma de conciencia no es aún la concientización, porque ésta
consiste en el desarrollo crítico de la toma de conciencia. La
concientización implica pues que uno trascienda la esfera espontánea
de la aprehensión de la realidad para llegar a una esfera crítica
en la cual la realidad se da como objeto cognoscible y en la cual
el hombre asume una posición
epistemológica. (La negrita es mía, J.M.)
La concientización es en este sentido un test de la realidad. A más
concientización más se "DES-VELA" la realidad, más se
penetra en la esencia fenoménica del objeto del objeto frente
al cual uno se encuentra para analizarlo.Por esta misma razón,
la concientización no consiste en "estar frente a la realidad"
asumiendo una posicicón falsamente intelectual. La concienctización
no puede existir fuera de la praxis, es decir sin el acto acción-reflexión.
Esta unidad dialéctica constituye de manera permanente, el modo
de ser o de transformar el mundo que caracteriza a los hombres.
Por esta misma razón, la concientización es compromiso histórico.
Es también conciencia histórica. Es inserción crítica en la historia,
implica que los hombres asumen el papel de sujetos que hacen y
rehacen el mundo. Ella exige que los hombres creen su existencia
con el material que la vida les ofrece.
(
)
De esta manera, el proceso de alfabetización política como
el proceso lingüístico puede ser una práctica para la "domesticación"
de los hombres, o una práctica para su liberación. En el primer
caso, la práctica de la concientización no es posible en absoluto,
mientras que en el segundo caso, el proceso es en sí mismo concientización.
(
)
La concientización nos invita a asuimr una posición utópica frente
al mundo, posición que convierte al concientizado en "factor
utópico".
Para mí, lo utópico no es lo irrealizable; la utopía no es el idealismo,
es la dialectización de los actos de denunciar y anunciar, el
acto de denunciar la estructura deshumanizante y de anunciar la
estructura humanizante. Por esta razón, la utopía es tamvbién
compromiso histórico.
La utopía exige el conocimiento crítico. Es un acto de conocimiento.
Yo no puedo denunciar la estructura deshumanizante sino la penetro
para conocerla. No puedo anunciar sino conozco, pero entre el
momento del anuncio y la realización del anuncio hay algo que
debe ser puesto en valor: es que el anuncio no es anuncio de un
proyecto sino anuncio de un pre-proyecto, porque es en la praxis
histórica donde el pre-proyecto se hace proyecto. Es obrando como
yo puedo transformar mi pre-proyecto en proyecto; en mi biblioteca
tengo un pre-proyecto, que se hace proyecto por medio de la praxis
y no por medio del bla,
bla, bla.
Además, entre el pre-proyecto y el momento de la realización hay
un tiempo que se llama tiempo histórico; es precisamente la historia
que nosotros debemos crear con nuestras manos y que debemos hacer;
es el tiempo de las transformaciones que debemos realizar; es
el tiempo de mi compromiso histórico. Por esta razón sólamente
los utópicos que fue Marx sino un utópico?, y que fue Guevara
sino un utópico?, pueden ser proféticos y portadores de
esperanza. (Nótese el parentesco de estas ideas con la concepción
del tiempo histórico que anida en la obra del último W.Benjamin.
J.M.)
La concientización es esto: tomar posesión de la realidad. Por esta
razón, y a causa de la radicación utópica que la informa, es un
desgarramiento de la realidad. La concientización produce la desmitologización.
Es evidente e impresionante, pero jamás los opresores podrán provocar
la concientización para la liberación; cómo desmitologizar, si
yo oprimo? Al contrario, porque soy opresor, tengo la tendencia
a mixtificar la realidad que se da a la captación de los oprimidos,
para los cuales dicha captación se da de manera mítica y no crítica.
El trabajo humanizante no podrá ser otro que el trabajo de la
demitificación. Por esto mismo la concientización es la mirada
más crítica posible de la realidad, que la "des-vela"
para conocerla y para conocer los mitos que engañan y que ayudan
a mantener la realidad de la estructura dominante.
Enfrentados con un "universo de temas" en contradicción
dialéctica, los hombres toman posiciones contradictorias: unos
trabajan en el mantenimiento de las estructuras, otros en su cambio.
En la medida en que crece el antagonismo entre los temas que son
la expresión de la realidad, los temas de la realidad misma tienen
tendencias a ser mitificados. Este clima amenaza con arrancar
a los temas su significación profunda y privarlos del aspecto
dinámico que les caracteriza. En
una tal situación, la irracionalidad creadora de mitos se convierte
ella misma en el tema fundamental. (La negrita es mía. J.M.)
El tema que se le opone, la visión crítica y dinámica del mundo
permite "des-velar" la realidad, desenmascarar su mitificación
y llegar a la plena realización del trabajo humano: la transformación
permanente de la realidad para la liberación de los hombres.
(Freire, Paulo (1974): Concientización.
Edics. Búsqueda. Buenos Aires).
Llama la atención la distancia que Freire marca, en este sentido,
con las teorizaciones coetáneas de Bowles, Althusser o Bourdieu.
Ahora bien, Freire desarrolla una obra que tiene implicaciones
importantísimas para la teorización del currículo.
El análisis de su obra puede seguirse haciendo referencia a sus primeros
y seminales libros: Educaçao
como pratica da liberdade (1967) y
Pedagogia do oprimido (1970). Especialmente en la última de
éllas, la más interesante de las dos, se aprecia la influencia
de la dialéctica hegeliana, las lecturas del joven Marx y el marxismo
humanista de Fromm, así como la fenomenología existencialista
de los críticos del colonialismo Memmi y Fanon. Su foco de atención
es el análisis de las dinámicas de opresión y encuentra en el
proceso de alfabetización el instrumento prioritario para favorecer
la emancipación de los grupos dominados.
TEXTO II.LA EDUCACIÓN AL SERVICIO DE LA VOCACIÓN ONTOLÓGICA DEL HOMBRE.
Dar conciencia a los campesinos de su situación a fin de que ellos
mismos se esfuercen por cambiarla, no consiste en hablarles de
la agricultura en general, recomendarles el empleo de abonos químicos,
de máquinas agrícolas, ni la formación de sindicatos. Consiste
en hacerles comprender el mecanismo de la producción agrícola,
al cual se someten por simple tradición; hacerles examinar y criticar
los actos diarios que cumplen por rutina. Lo que más cuesta a
un hombre saber de manera lúcida, es su propia vida, tal como
está hecha de tradición y de rutina, de actos inconscientes. Para
vencer la tradición y la rutina el mejor procedimiento práctico
no son las ideas y conocimientos exteriores y lejanos, sino que
razonen la tradición aquellos que se conforman con ella, que razonen
la rutina aquellos que la viven. Si la vocación ontológica del
hombre es la de ser sujeto y no objeto, esta no puede realizarse
sino en la medida en que
reflexionando sobre las condiciones
espacio-temporales, uno se sumerge en éllas y las mide con espíritu
crítico.
Es preciso que la educación esté en su contenido, en sus programas
y en sus métodos adaptada al fin que se persigue: permitir
al hombre llegar a ser sujeto, construirse como persona, transformar
el mundo, entablar con los otros hombres relaciones de reciprocidad,
hacer la cultura y la historia
Si queremos que el hombre obre y sea reconocido como sujeto,
Si queremos que tome conciencia de su poder de transformar la naturaleza
y que responda a los desafíos que esta le opone,
Si queremos que el hombre se relacione con los otros hombres con
relaciones de reciprocidad,
Si queremos que a través de sus actos sea creador de cultura,
Si pretendemos sinceramente que se inserte en el proceso histórico
y que descruzando los brazos renuncie a la expectativa y exija
la ingerencia, si queremos que haga la historia en lugar de ser
arrastrado por ella (
),
Si es todo lo anterior lo que deseamos, es importante preparar al
hombre para eso por medio de una educación auténtica: una educación
que libere, que no adapte, domestique y sojuzgue. Esto obliga
a una revisión total y de fondo de los sistemas tradicionales
de la educación, los programas y los métodos. (
)
Nadie lucha contra fuerzas que no comprende, cuya importancia no
mide, cuyas formas y contornos no discierne, más bien, en este
caso, se las soporta con resignación, se busca conciliarlas con
prácticas de sumisión más que de lucha. Esto es verdad si se refiere
a las fuerzas de la naturaleza (
). Esto no es menos menos
verdadero dicho de las fuerzas sociales (
)
, todos
los "ellos", de los que uno no tiene sino una vaga idea;
sobre todo la idea de que "ellos" son todopoderosos,
intransformables por una acción del hombre del pueblo.
La realidad no puede ser modificada, sino cuando el hombre descubre
que es modificable y que él puede hacerlo. Es preciso por tanto
hacer de esta toma de conciencia el objetivo primero de toda educación;
ante todo hace falta provocar una actitud crítica, de reflexión,
que comprometa a la acción.
(Freire, Paulo (1974): Concientización.
Edics. Búsqueda. Buenos Aires).
Su crítica al currículo está sintetizada en el concepto de "educación
bancaria", donde se considera al conocimiento como un conjunto
de saberes transferidos del profesor al alumno. En este sentido,
constata que el currículo oficial se apoya en el presupuesto de
que el alumno presenta una carencia de información y la educación
se presentaría como compensación de esa carencia. Por tanto la
educación bancaria supone ausencia de diálogo y mera transmisión
unilateral.
TEXTO III. LA EDUCACIÓN BANCARIA.
En la dimensión "bancaria" de la educación, el "saber",
el conocimiento, es una donación de aquellos que se juzgan sabios
a los que se juzgan ignorantes. Donación que se basa en una de
las manifestaciones instrumentales de la ideología de la opresión:
la absolutización de la ignorancia, que constituye lo que llamamos
alienación de la ignorancia, según la cual ésta se encuentra siempre
en el otro.
El educador que aliena se mantiene siempre en posiciones fijas e
invariables. Será siempre el que sabe, mientras los educandos
serán siempre los que no saben.. La rigidez de estas posiciones
niega a la educación y al conocimiento como proceso de búsqueda.
El educador se enfrenta a los educandos como su antinomia necesaria.
Reconoce la razón de su existencia en la absolutización de la
ignorancia de estos últimos. Los educandos, a su vez, a la manera
del esclavo en la dialéctica hegeliana reconocen en su ignorancia
la razón de la existencia del educador pero no llegan, ni siquiera
en la forma del esclavo en la dialéctica mencionada, a descubrirse
como educadores del educador. (
)
En la educación bancaria que estamos criticando, para la cual la
educación es el acto de depositar, de transmitir valores y conocimientos,
no se verifica, ni puede verificarse esta superación (se refiere
a la barrera entre educador y educando que haría saltar por los
aires la verdadera educación liberadora: J.M.). Por el contrario
al reflejar la sociedad opresora siendo una dimensión de la "cultura
del silencio", la educación bancaria mantiene y estimula
la contradicción.
De ahí que ocurra en ella que:
a)el educador es siempre quien educa; el educando es el educado.
b)el educador es quien sabe; el educando el que no sabe.
c)el educador es quien piensa; el sujeto del proceso, los educandos
son los objetos pensados.
d)el educador es quien habla; los educandos quienes escuchan dócilmente.
e)el educador es quien disciplina; los educandos los disciplinados.
f)el educador es quien opta y prescribe su opción; los educandos
quienes siguen la prescripción.
g)el educador es quien actúa; los educandos son aquellos que tienen
la ilusión de que actúan, en la actuación del educador.
h)el educador es quien escoge el contenido programático, los educandos,
a quienes jamás se escucha, se acomodan a él.
i)el educador identifica la autoridad del saber con su autoridad
funcional, la que opone antagónicamente a la libertad de los educandos.
j)Finalmente el educador es el sujeto del proceso, el educando es
un mero objeto.
(Freire, Paulo (1975): Pedagogía
del oprimido. Madrid: Siglo XXI, 13ªed. págs.76-78).
Su propuesta pedagógica, bajo el nombre de pedagogía problematizadora,
propone:
+Todos los sujetos
están implicados en el acto de conocimiento.
+La acción pedagógica
consiste en que los alumnos y profesores creen, dialogando, un
conocimiento del mundo.
+La propia experiencia
de los educandos es la fuente de "temas significativos"
que constituirán los contenidos del currículo.
+Los contenidos del
currículo no pueden ser fruto de una imposición sino de una devolución
sistematizada y organizada (e informada con nuevos elementos)
de los contenidos significativos para los alumnos que éstos proponen
de forma desestructurada.
+La selección de los
contenidos debe ser hecha entre alumnos y profesores.
Parece claro que las bases epistemológicas de esta propuesta son
claramente fenomenológicas, anticipándose Freire a los Estudios
Culturales del Currículo, que surgirán post-eriormente.
TEXTO IV. LA EDUCACIÓN COMO PROCESO DE DESCODIFICACIÓN COMPARTIDA
DE LA REALIDAD.
Los temas generadores pueden situarse en círculos concéntricos que
van de lo general a lo particular. La unidad histórica más amplia
comprende un conjunto diversificado de unidades y subunidades
y comporta temas de tipo universal. Yo considero que el tema fundamental
de nuestra época es el tema de la dominación que supone su contrario,
el tema de la liberación, como objetivo que hay que alcanzar.
(
)
Sin embargo, cuando los hombres perciben la realidad como densa,
impenetrable y envolvente, es indispensable proceder a esta búsqueda
por medio de la abstracción. Este método no implica que se reduzca
lo concreto a lo abstracto (lo que significaría que el método
no es dialéctico) sino más bien que se mantienen los dos elementos
como contrarios en inter-relación dialéctica en el acto de la
reflexión.
Se encuentra un excelente ejemplo de este movimiento de pensamiento
en el análisis de una situación concreta, existencial, "codificada".
Su "descodificación" exige que se pase de lo abstracto
a lo concreto; es decir de la parte al todo, para volver después
a las partes; esto implica que el sujeto se reconozca en el objeto
la situación existencial concreta codificada y que
él reconozca el objeto como una situación en la que se encuentra
con otros sujetos. Si la descodificación está bien hecha, este
movimiento de flujo y de reflujo, de lo abstracto a lo concreto,
que se produce en el análisis de una situación codificada, conduce
a reemplazar la abstracción por la percepción crítica de lo concreto
que habrá cesado ya de ser una realidad densa e impenetrable.
(
)
En nuestro método, la codificación, al principio, toma la forma de
una fotografía o de un dibujo que que representa una situación
existencial real o una situación existencial construida por los
alumnos. Cuando se proyecta esta representación, los alumnos efectúan
una operación que se encuentra en la base del acto de conocimiento;
se distancian del objeto cognoscible. De esta manera, los educadores
hacen la experiencia de la distanciación, de suerte que educadores
y alumnos pueden reflexionar juntos, de manera crítica, sobre
el objeto que los mediatiza. El fin de la descodificación es llegar
a un nivel crítico de conocimiento, empezando por la experiencia
que el alumno tiene de su situación en su "contexto real".
(Freire, Paulo (1974): Concientización.
Edics. Búsqueda. Buenos Aires).
TEXTO V. RE-VITALIZANDO EL CURRÍCULO: LOS TEMAS GENERADORES FRUTO
DE UNA BÚSQUEDA COMPARTIDA.
En todas las fases de la descodificación, los hombres revelan su
visión del mundo. Según la manera como ellos piensan el mundo
y cómo lo abordan de manera fatalista, estática, dinámica
se puden encontrar sus temas generadores. Un grupo que no expresa
concretamente temas generadores (lo que parecería significar que
no tiene temas) sugiere, al contrario, un tema trágico: el tema
del silencio. El tema del silencio sugiere una estructura de mutismo
frente a la fuerza aplastante de las situaciones-límite.
Buscar el tema generador es buscar el pensamiento del hombre sobre
la realidad y su acción sobre esta realidad que está en su praxis.
En la medida en que los hombres toman una actitud activa en la
exploración de sus temáticas, en esa medida su conciencia crítica
de la realidad se profundiza y explicitando su temática significativa,
se apropian de ella.
Debemos darnos cuenta que las aspiraciones, los motivos y los objetivos
contenidos en las temáticas significativas son aspiraciones, motivos
y objetivos humanos. No existen en alguna parte "fuera",
como entidades estáticas; son históricas como los hombres mismos;
en consecuencia no pueden ser captadas prescindiendo de los hombres.
Captar estos temas y comprenderlos, es comprender a la vez, a
los hombres que los encarnan y a la realidad a la cual se refieren.
Pero precisamente porque no es posible comprender estos temas
prescindiendo de los hombres es necesario que los hombres
implicados los comprendan también. La
búsqueda temática se convierte así en una lucha común por una
conciencia de la realidad y una onciencia de sí, que hacen de
esta búsqueda el punto de partida del proceso de educación y de
la acción cultural de tipo liberador. (La negrita es mía.
J.M.)
El peligro real de esta búsqueda no es que los objetos que se suponene
ser los suyos falseen los resultados analíticos; al contrario,
el peligro se encuentra en el riesgo de hacer desviar el eje de
la búsqueda de los temas significativos para los hombres mismos,
considerando así a los hombres como objetos de la búsqueda.
Precisando: la búsqueda temática implica la búsqueda del pensamiento
de los hombres, pensamiento que se encuentra sólamente en medio
de los hombres que indagan reunidos esta realidad. Yo no puedo
pensar en lugar de los otros o sin los otros y los demás tampoco
pueden pensar en reemplazo de los hombres.
Los hombres en cuanto "seres-en-situación", se encuentran
inmersos en condiciones espacio-temporales que influyen en ellos
y en las que ellos igualmente influyen.
Reflexionarán sobre su carácter de seres situados, en la medida en
que éste los desafíe a obrar. Los hombres son porque están situados. Mientras más reflexionen de manera crítica sobre su existencia
y más obren sobre ella, serán más hombres. La educación y la investigación
temática en una concepción crítica de la educación constituyen
solamente diferentes momentos del mismo proceso.
(Freire, Paulo (1974): Concientización.
Edics. Búsqueda. Buenos Aires).
LA NUEVA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN BRITÁNICA.
En Gran Bretaña, la crítica al currículo, a diferencia de lo ocurrido
en el continente americano que, según hemos visto, contaba con
estudios propiamente curriculares, se apoya y desarrolla a partir
de la sociología desde comienzos de la década de los 70. No obstante,
en el Reino Unido surge un interés vigoroso por el estudio del
propio proceso educativo como contexto en que se produce y reproduce
conocimiento; un interés que da lugar a la denominada "nueva
sociología de la educación" (NSE), cuyo hito culminante es
la publicación de una compilación de textos a cargo de M.Young
(1971), titulada Knowledge
and control. New directions for the Sociology of Education:
aquí no se reacciona frente a las teorías teconólogicas del currículo
como ocurre con los reconceptualistas yankis, sino contra los
abusos de la "antigua" sociología cuantitativa de la
educación.
Me interesa destacar, sin embargo, que la NSE se produce en un contexto
muy particular de intenso debate en los medios de la filosofía
de la educación: un asunto que pone de relieve de manera magistral
la obra de J.-C.Forquin (1989):
École et culture. Bruselas: De Boeck-Wermael, donde se analizan
pormenorizadamente las aportaciones de la sociología británica
a la teoría de la educación. Forquin tilda de doctrinal (filosófico)
el debate sobre el currículo y la cultura y aporta tres contribuciones
muy contrastadas que durante los sesenta ilustran bien las profundas
relaciones entre teorías educativas y teorizaciones acerca de
la cultura:
+La de un sociólogo
de la cultura y teórico original de la democracia cultural como
Raymond Williams (situado en la larga y fecunda tradición del
socialismo democrático y radical británico) que alienta la recuperación
de un currículo auténticamente común que sirva para dar respuesta
a preguntas y exigencias de cada época. La propuesta de Williams
incluía cinco grandes categorías: la práctica profunda de la lengua
materna y del lenguaje matemático; el conocimiento del hombre
y su medio (enseñado en forma de disciplinas académicas integradas);
el estudio histórico y crítico de la literatura y de las artes;
el aprendizaje de métodos de documentación e información y de
los procedimientos de la vida democrática; y la iniciación a una
cultura extranjera.
+La del liberal-conservador
Geoffry H. Bantock, que en su Education in an industrial society (1963) vuelve a reivindicar la
necesidad de diferenciar nítidamente entre un currículo clásico,
humanista tradicional, explícitamente destinado a la formación
de las elites, de otro alternativo para el alumnado menos apto
o menos motivado escolarmente basado en una suerte de "educación
de la vida afectiva y emocional", más acorde con la irreversible
influencia que sobre la niñez y juventud ejerce la cultura de
masas, a su vez visual, sensorial y altamente emocional, pero
empobrecedora se trataría de una propuesta íntegramente
an-alfabética o post-alfabética, como se prefiera en la que, simplemente,
la lectura y la escritura no estarían ya en el centro del currículo
.
Bantock no quiere crear una sociedad dual, ni contribuir a los
menos dotados a la exclusión; simplemente entiende que una cultura
intelectual es inviable para todo el mundo, porque para una mayoría
es una fuente de insatsifacción, alienación y sufrimiento.4
+La del filósofo analítico
de la educación P.H.Hirst (también R.S.Peters), que desde rancias
posiciones liberales refuerza del lado de la epistemología normativa
las bases de un currículum único de estudios liberales, aceptable
y aceptado universalmente. Sus propuestas de estudio de las disciplinas
como "formas de conocimiento" que tanta influencia y
predicamento han adquirido por estos pagos han sido ya objeto
de análisis en otros lugares.
Volvamos a la NSE, sin olvidar que, precisamente, una de las grandes
aportaciones de estos autores consistió en criticar agudamente
a los filósofos educativos de corte analítico, conectando con
la sociología del conocimiento y defendiendo la idea del saber
como una "construcción social". La nueva sociología
de la educación situaba pues la crítica de la cultura y del conocimiento
escolar en la médula de la reflexión histórica y sociológica sobre
la escuela. La confluencia de la sociología y la historia en este
terreno ha dado lugar a la reconsideración y problematización
del conocimiento escolar en tanto que construcciones sociohistóricas;
como ocurre, por ejemplo, en una de las más fecundas ramificaciones
de este tipo de estudios: los referidos al estudio de las disciplinas
escolares como los de I.F.Goodson (Historia
del currículum. La construcción social de las disciplinas escolares,
1995), Lundgren, Popkewitz, etc.
Como se ha dicho, para éstos el conocimiento es una construcción
social que tiene un carácter no objetivo ni neutro: en el conocimiento
escolar salen a relucir las relaciones de poder que subyacen a
una determinada organización y selección del currículum. La tarea
del sociólogo es, por un lado, desenmascarar los mecanismos de
poder que han llevado a esta selección y, por otro, descubrir
e impugnar las formas de reificación de éste a través de la acción
educativa y pedagógica. Todo esto nos conduce inevitablemente
al análisis de la interacción en el aula, del espacio y el tiempo
en que se produce y reproduce el conocimiento escolar; en suma
al abrazo con lo micro y con la etnometodología (fenomenología).
A pesar de lo dicho, no debe concebirse a los "miembros"
de la NSE como un colectivo uniforme, ni siquiera con un programa
de investigación, mucho menos un enfoque, común ocurre algo
parecido, salvando las distancias a lo que acontece con la histórica
"escuela" de la revista Annales
.
Ya en la propia obra que dió nombre al grupo las contribuciones
de M.Young, B.Bernstein o el propio Bourdieu, siguen moviéndose
en el terreno de los planteamientos estructuralistas marxistas
y, en el caso de Young, bajo la influencia de los padres de la
sociología contemporánea Durkheim y Weber, mientras
que los ensayos de Geoffry Esland y Neil Keddie se inspiran sobre
todo en la fenomenología sociológica y en el interaccionismo simbólico.
Esta división incial se resolverá, posteriormente, en favor de la
vertiente más estructuralista que se hará crecientemente neomarxista.
La perspectiva derivada de la fenomenología irá perdiendo importancia
aunque continuará presente, por ejemplo, en el trabajo, inspirado
en el interaccionismo simbólico, de Peter Woods.
(
)
El prestigio e influencia de la NSE fue excepcionalmente grande en
la década de los 80, pero disminuyó bastante a partir de entonces.
Por un lado, el programa más "fuerte" de una verdadera
sociología del currículo cedió el paso a perspectivas más eclécticas
(
) Por otro, la teorización crítica de la educación se irá
disolviendo en una variedad de perspectivas analíticas y teóricas:
feminismo, estudios sobre género, raza o etnia, estudios culturales,
postmodernismo, postestructuralismo (
) el principal teórico
de la NSE, M.Young, abandonó gradualmente sus pretensiones sociológicas
anteriores para adoptar una posición cada vez más técnica y burocrática.
La idea inicial de la NSE, representada en la noción de "construcción
social", continúa, no obstante, por ejemplo en los análisis
del currículo que hoy son hechos con inspiración en los Estudios
Culturales y en el Postestructuralismo. (Da Silva, op.cit, págs.
67-70).
Revisemos alguna de las aportaciones de los miembros más destacados
de la NSE:
+M.Young se inspira
de forma nítida en Marx, Durkheim y Weber. Su principal preocupación,
como ocurre con los neomarxistas norteamericanos posteriores (Apple,
Giroux), sobre los que influye, no es determinar cuál es el conocimiento
verdadero, sino aquél que la sociedad consiera válido y legítimo.
Considera pues que el currículo es una convención social, resultado
de disputas corporativas o sociales sobrte el conocimiento académico
válido.
Desde esta perspectiva, tan cara a la sociología del conocimiento
(Manheim, Elias
), critica que se presenten las categorías
educativas y de evaluaci´çon como naturales, subrayando su carácter
arbitrario, contingente, histórico y social.
Su interés se centra en las formas de organización del curríulo oficial.
¿Por qué se atribuye prestigio a unas disciplinas y no a otras?, ¿por qué existen las rigideces en el currñículo
eparados por disciplinas?, ¿qué principios de organización y poder
hay detrás de esto?, ¿qué interese corporativos y de clase subyacen
a esta organización?
Plantea la necesidad de diseñar un currículo más centrado en la cultura
de los grupos subordinados que rompa con la artificiosa barrera
de las disciplinas jerarquizadas de mayor a menor prestigio social,
advirtiendo de que cualquier cambio en el currículo implica una
mudanza en las relaciones de poder, manifestando en este punto
un fortísimo lastre estructuralista que, a mi juicio, limita considerablemente
las posibilidades de la acción humana.
+Geoffrey Esland se
fundamenta en la perspectiva fenomenológica de los sociológos
Luckman, Schutz
Su crítica al currículo organizado en disciplinas
hace hincapié en que éstas se constituyen al margen de los sujetos
cognoscentes y de sus experiencias
, y por tanto ignora la
permanente negociación intersubjetiva de los significados culturales.
El conocimiento para él se forja en la intersubjetividad del aula
entre alumnado y profesorado.
+Neil Keddie es el
único autor de esta corriente que se puede decir que apoya sus
ideas en una base empírica. En su famoso y pionero estudio etnográfico
Classroom knowledge dedicado, precisamente, al funcionamiento de las
clases de ciencias sociales, llega a conclusiones que han tenido,
no sé si consciente o inconscientemente de este origen, un importante
eco en las reflexiones de algunos fedicarianos entre los que me
incluyo: las expectativas de los profesores sobre los alumnos
a menudo determinan las capacidades de éstos; tales expectativas
tienen una estrecha relación con la clase social de origen tesis
de la rotulación o etiquetaje; la perspectiva doctrinal
del pedagogo aparece en contradicción con la del enseñante en
situación; las materias escolares no son otra copsa que lo que
se hace en la práctica; la mejor innovación (escrita) fracasa
o puede hacerlo en cuanto se somete a las reglas del campo escolar
El caso de la obra de Basil Bernstein, que se inscribe programáticamente,
al menos en sus inicios, en la estela de la NSE británica, ocupa,
empero, una posición singular. Sin duda es el autor de una sólida
teorización aunque a menudo ha sido criticado, con razón, por
su excesiva complejidad y sofisticación. Precisamente porque es
muy difícil y antipático de leer en ocasiones resulta utilísimo
empezar con el artículo de Alan R.Sadovnik (1992), uno de sus
discípulos, que supone una impagable introducción crítica y contextualizada
a su pensamiento; me refiero a "La teoría de la práctica
pedagógica de B.Bernstein", publicado en el nº 17 de Investigación en la escuela. Sevilla. Diada.
Su obra está centrada en el análisis de la reproducción cultural
y busca las relaciones entre el poder, las relaciones sociales
y las formas de conciencia clases, código y control.
Sus trabajos se orientan en dos sentidos:
+La sociolingüística:
cada clase social utiliza un código diferente de comunicación.
El acceso al código no depende de las características del individuo
sino de su posición en la estructura social. El acceso del niño
obrero a la escuela capitalista supone un choque cultural y simbólico
importante que no es casual: es una forma de control social.
+La transmisión cultural
de la escuela. El conocimiento escolar y la forma de transmitirlo
y evaluarlo son las claves para comprender las formas de reproducción
y dominación cultural en la escuela. Así aparece la categoría
de "código educativo", como el principio regulador del
currículum, de la pedagogía y de la evaluación. Hay códigos "fuertes"
y débiles", elaborados y restringidos (y pedagogías visibles
e invisibles), dependiendo de cómo se realice la clasificación
del contenido a transmitir y la inculcación del mismo en función
de un control más o menos rígido. El paso de códigos fuertes (agregados,
segregadores) a códigos débiles (integrados, comprehensivos) obedece
a los cambios habidos en la función de control social que se asigna
a la educación en cada momento
A partir de esta teorización Bernstein puede arremeter contra el
pensamiento pedagógico supuestamente considerado "progresista",
poniendo en duda, precisamente, el carácter "progresivo"
de las pedagogías psi, centradas en el niño. Para él, esas pedagogías
simplemente mudan los principios de poder y control al interior
del currículo, dejándolos intactos para seguir reproduciendo división
social y exclusión. Es la crítica tan conocida a las reformas
social-liberales de los 60 y que en España tradujo con muy buen
tino J.Varela en un memorado y memorable artículo de Archipiélago.
Con la intención de profundizar un poco más en la obra del sociólogo
británico, me permito añadir el comentario a un texto de Bernstein
que escribí para el Seminario Fedicaria-Aragón con motivo de una
sesión que celebramos el curso pasado y que entronca, una vez
más, con la reflexión epistemológica que subyace, irremediablemente,
a toda teoría educativa:
Al final de la primera parte de este libro, titualda "Hacia
una teoría sociológica de la pedagogía", Bernstein incluye
un capítulo breve bajo el epígrafe "Pensamientos sobre el
trivium y el quadrivium:
el divorcio entre el conocimiento y el conocedor." En él
este autor reflexiona al hilo de las tesis del sociólogo francés
Emile Durkheim sobre el origen del carácter abstracto del conocimiento.
Para Durkheim, que como es sabido dedicó una de sus obras capitales
a estudiar la evolución de la educación en Francia, la universidad
medieval contenía en sí una tensión que provenía de los dos discursos
presentes desde sus comienzos: el del cristianismo y el del pensamiento
griego. Dos discursos que se traducían en habituales disputas
entre fe y razón y que se encuentran en la base de la dinámica
de desarrollo de dicha institución. Efectivamente: del pensamiento
griego se obtenía un discurso abstracto, idealizado y esencialista,
pero, al mismo tiempo, el Dios cristiano era un Dios en el que
había que pensar; y esa actitud también creaba una modalidad abstracta
de discurso. De ahí la armonía originaria entre el cristianismo
y las selectas formas del pensamiento griego. La separación entre
saberes especializados que se produjo con la creación del trivium (gramática, lógica, retórica) y
el quadrivium (aritmética,
astronomía, geometría y música), representó para Durkheim una
escisión entre saberes destinados a la exploración de la palabra
trivium y saberes destinados a la exploración y explicación
del mundo quadrivium:
palabra y mundo juntos por la unidad del cristianismo.
El comentario de Bernstein parte de este punto: hasta aquí de acuerdo,
pero, ¿por qué se estudia primero la palabra? Podría decirse que
por razones pedagógicas: antes de aplicar el pensamiento hace
falta saber cómo pensar
Pero hay más: los profesores del
trivium dominaban la
universidad, tenían el poder. Bernstein propone que el trivium no se refiere sólo a la comprensión
de la palabra, a los principios que subyacen a ella o a la mecánica
del lenguaje y del razonamiento, sino que pretende constituir
una forma determinada de conciencia, una modalidad característica
del yo. Establecer ese yo en la palabra, en la palabra de Dios,
del Dios cristiano. En resumidas cuentas: que el trivium
servía fundamentalmente para crear una forma particular del interior
capaz de conocer (de un modo preciso) el exterior. El trivium
va primero porque la construcción del interior (de una mirada
concreta, auténtica y superior, iluminada por la fe) es una condición
necesaria y previa para que la comprensión del mundo sea también
válida, cierta y legítima a los ojos del cristianismo. La sacralidad
del mundo queda garantizada así por la adecuación y construcción
del auténtico yo cristiano. La escisión entre trivium y quadrivium
es una separación entre el exterior y el interior, en tanto que
condición previa para una nueva síntesis creadora entre el interior
(yo, la conciencia) y el exterior (mundo, lo cognoscible) generada
por el cristianismo.
A partir de aquí, Bernstein realiza unas hipótesis interesantes sobre
cómo han evolucionado
las relaciones entre sujeto y objeto de conocimiento en el contexto
del triunfo del capitalismo y de la hipertrofia del quadrivium
"Por último, voy a hacer un desplazamiento rápido desde el principio
de la organización del discurso en el periodo medieval a los principios
que subyacen a la organización del discurso oficial de nuestros
días. He tratado de demostrar que, en el periodo medieval, teníamos
dos discursos especializados diferentes: uno para la construcción
del interior y otro para la construcción del exterior el
mundo material. La construcción del interior era la garantía
de la construcción del exterior. Aquí podemos descubrir el origen
de las profesiones liberales. Durante los quinientos años siguientes
se produjo la sustitución progresiva del fundamento religioso
del conocimiento oficial por un principio humanizador secular.
Por primera vez, a mi paracer, tenemos un principio deshumanizador
para la organización y orientación del conocimiento oficial. Estamos
asistiendo al creciente desarrollo de las disciplinas especializadas
del quadrivium, y las
disciplinas del trivium
se han convertido en las dispciplinas del control simbólico: las
ciencias sociales. En cierto sentido, las ciencias sociales han
reemplazado al trivium en la gestión de los sentimientos, pensamientos, relaciones
y prácticas. Ahora hay una menor escisión del conocimiento. La
ingeniería genética y la ciencia cognitiva abarcan las ciencias
biológicas, naturales y sociales. ¿Qué decir del principio que
subyace al nuevo discurso? Hoy día, en los USA y en el Reino Unido
y, tras ellos, en toda Europa, está vigente un principio que guía
la última transición del capitalismo. Los principios del mercado
y sus dirigentes rigen cada vez más la política y las prácticas
de la educación. El predominio del mercado se está convirtiendo
en el criterio orientador clave para la selección de los discursos,
su relación mutua, sus formas y su investigación. Este cambio
tiene profundas consecuencias, que van desde la escuela primaria
a la universidad y esto puede observarse en la insistencia sobre
las destrezas básicas mensurables en el nivel de primaria, en
las asignaturas y especializaciones profesionales en el nivel
de secundaria, en la falsa descentralización y en los nuevos instrumentos
de control estatal sobre la educación superior y la investigación.
Nos encontramos ante un nuevo concepto de conocimiento y ante relaciones
con quienes lo crean y lo utilizan de una enorme importancia.
Este nuevo concepto de conocimiento es realmente un concepto secular.
Al igual que el dinero, el conocimiento debe fluir hacia donde
pueda proporcionar ventajas y producir beneficios. En realidad
el conocimiento no es como el dinero, es dinero. El conocimiento
está separado de las personas, de sus compromisos, sus dedicaciones
personales, que se convierten en impedimentos, en restricciones
del flujo de conocimiento e introducen deformaciones en el funcionamiento
del mercado simbólico. El movimiento del conocimiento y su creación,
incluso, no debe ser más difícil que el movimiento y la regulación
del dinero. Después de casi mil años, el conocimiento está divorciado
del interior y literalmente deshumanizado. Una vez separado el
conocimiento de la interioridad, de los compromisos, de la dedicación
personal, de la estructura profunda del yo, es posible cambiar
a las personas, sustituir a unas por otras y excluirlas del mercado.
Esta orientación representa una ruptura fundamental de la relación
entre el que conoce y lo que es conocido. En el periodo medieval
ambos estaban necesariamente integrados. El conocimiento era una
expresión externa de una relación interior. La relación interior
era la garantía de la legitimidad, integridad, dignidad y valor
del conocimiento y del status especial del que conoce como cristiano. Sabemos, sin embargo,
en qué medida este status
especial distorsionó, en contrapartida, el conocimiento, pero
no vamos a entrar ahora en esta cuestión. Hoy día, el principio
del mercado crea una nueva escisión. Existen ahora dos mercados
independientes: uno del conocimiento y otro de los potenciales
creadores y usuarios del conocimiento.
La primera escisión entre el trivium
y el quadrivium situaba
a la interioridad en la condición previa de conocer; la segunda
escisión, la escisión contemporánea, desconecta el interior del
exterior, como condición previa de la condición de la exterioridad
y su práctica, de acuerdo con los principios del mercado de la
Nueva Derecha.
Durkheim afirmaba que había una contradicción en el seno de la universidad
medieval entre la fe y la razón y ésta era la clave del desarrollo
tanto del conocimiento como de la universidad. Quizá actualmente,
no haya tanto una contradicción como una crisis y lo que se juega
sea el concepto mismo de educación." BERNSTEIN,B. (1998):
Pedagogía, control simbólico
e identidad. Madrid: Morata. Págs. 112-113
SOBRE LAS PEDAGOGÍAS POSTCRÍTICAS.
UNAS (NECESARIAS) CONSIDERACIONES PREVIAS: POSTESTRUCTURALISMO Y
POSTMODERNISMO EN LA RECÁMARA.
Hablar de teorías postcríticas, como tales, nos parece a muchas personas
un tanto exagerado y puede incluso pecar de cierto esnobismo.
De suyo podríamos empezar admitiendo que tal cosa no existe si
con ello pretendemos referirnos a las elaboraciones teóricas que
se desarrollan, en contextos académicos o no, durante los últimos
quince años y en relación con un universo de referentes filosóficos
que podríamos identificar, grosso modo, con el postestructuralismo o, más ampliamente aún, con
el postmodernismo.
Veamos algunas ideas del postestructuralismo:
"Aunque el postestructuralismo tenga como referentes a ciertos
autores franceses singularmente a Foucault, Derrida, Barthes
como "fundadores" y a Deleuze, Guattari, Kristeva o
Lacan en la nómina de sus popes más significativos: J.M.,
como categoría descriptiva fue previamente inventado en la universidad
estadounidense.(
)
El postestructuralismo continúa poniendo, como el estructuralismo,
el énfasis en el lenguaje como un sistema de significados (
),
por ejemplo en la preocupación de Foucault en la noción de "discurso"
y en la de Derrida con la de "texto".(
)
El postestructuralismo radicaliza el carácter de la invención del
sujeto. (
) En el estructuralismo marxista (Althusser) el
sujeto era un producto de la ideología, pero se podía vislumbrar
la emergencia de otro sujeto superados los obstáculos de la sociedad
capitalista (
) En cambio, para el postestructuralismo podemos
tomar a Foucault como ejemplo no existe el sujeto a no sere
como puro y simple resultado de un proceso cultural y social.
(
)
La contribución fundamental de Foucault puede ser sintetizada, tal
vez, en la transformación que realiza de la noción de poder.(
)
Foucault concibe el poder no como algo que se posee, ni como algo
fijo, ni tampoco como algo que parte de un centro, sino como una
relación, como algo móvil y fluido, como algo capilar que se encuentra
en todas partes. (
) el saber no es distinto al poder, no
es externo del poder. Poder y saber son mutuamente dependientes.
No existe saber que no sea expresión de una voluntad de poder.(
)
El loco, el prisionero, el homosexual no son expresiones de un
estado previo, original; reciben su identidad de excluidos:
J.M. a partir de los aparatos discursivos e insititucionales
que los definen como tales. El sujeto es el resultado de los dispositivos
que lo construyen como tal." (Da Silva, op.cit., págs. 118-121).
Y otras del postmodernismo:
"El postmodernismo tiene una desconfianza profunda antes de
nada a las representaciones totalizantes del saber del pensamiento
moderno (
) En la jerga del postmodernismo, el pensamiento
moderno es particularmente aficionado a las "grandes narrativas", a las "narrativas maestras". Las "grandes narrativas"
son expresión de la voluntad de dominio de los modernos.
El postmodernismo cuestiona las nociones de razón y de racionalidad.
(
) En nombre de la razón y de la racionalidad, en la historia
de la modernidad, frecuentemente se han instalado sistemas brutales
y crueles de explotación y opresión. Tanto las estructuras estatales
como las estructuras de las empresas capitalistas, supuestamente
construidas y guiadas de acuerdo a criterios de razón y de racionalidad,
no han producido sino sufrimiento e infelicidad. (
)
El postmodernismo también coloca en duda la noción de progreso que
está en el propio concepto de sociedad moderna. (
) Otra
vez bajo el signo del control y del dominio sobre la naturaleza
y el otro, el avance constante de la ciencia y de la tecnología,
a pesar de los beneficios, tienen como resultado ciertos subproductos
claramente indeseables. (
)
El postmodernismo reserva uno de sus más fulgurantes ataques al sujeto
racional, libre, autónomo centro y soberano en la naturaleza
de la modernidad ilustrada.(
) Para el postmodernismo, siguiendo
a Freud y Lacan, el sujeto no converge hacia un centro, supuestamente
coincidente con su conciencia (
), sino que está fundamentalmente
fragmentado y dividido. (
) No piensa, habla y produce; está
pensado, hablado y producido. Está dirigido a partir del exterior:
por las estructuras, por las instrucciones, por el discurso. En
fin, para el postmodernismo el sujeto es una ficción. (
)
El postmodernismo privilegia el pastiche, el collage, la parodia
y la ironía (
) privilegia la mixtura, el hibridismo y el
mestizaje de culturas, de estilos, de modos de vida (
) prefiere
lo local y lo contingente que lo universal y abstracto (
)
se inclina por la incerteza y la duda (
) el subjetivismo
de las interpretaciones parciales y localizadas (
) rechaza
distinciones categóricas y absolutas como la que la modernidad
hace entre baja y alta cultura. En el postmodernismo se disuelven
las rígidas distinciones entre diferentes géneros: entre filosofía
y literatura, entre ficción y documento, entre textos literarios
y textos argumentativos." (Da Silva, op.cit., págs. 111-116).
Efectivamente habría que empezar por decir que las llamadas teorías
postcríticas, o lo que el libro ya itado de Da Silva identifica
como tales, no tienen por qué llegar a los "extremos"
que se adivinan detrás de algunas de las ideas expuestas en el
texto anterior5 lo cual, obviamente, no significa que
algunos enfoques no lo hagan; de hecho veremos cómo mantienen
argumentos medulares de las teorías críticas; que existe una tendencia
a la revisión pero muy pocas veces un abandono de las mismas que
autorice a hablar del nacimiento de "nuevos" paradigmas;
un supuesto que chocaría, además, con el carácter abiertamente
anti-paradigmático del que son sus primeros abanderados el
canto del fin de los grandes relatos y de las grandes narrativas,
es consustancial a su negativa de construir otras nuevas sustitutivas.
Utilizando un sencillo juego de lenguaje cabría concluir que postcrítico
proviene de crítico, como postmodernidad de modernidad, o postestructuralismo
de estructuralismo, mal que les pese a algunos. De hecho son muchísimos
los puntos en común de ambos planteamientos y por eso resulta
muy interesante aproximarse sin prejuicios, desde presupuestos
críticos, a los discursos postcríticos, buscando la necesaria
y deseada complementariedad de ambos enfoques, en actitud dialogante
y constructiva. Esta es la mirada o punto de vista que utilizaremos
aquí, obviando por tanto el rechazo fácil aunque absolutamente
razonable a tanta superchería mercadotécnica que ha merodeado
(y merodea) alrededor de cierto pensamiento filoreaccionario que
ha florecido (y florece) en el núcleo mismo de muchos defensores
de lo "post", de ciertos "giros lingüísticos"
y de la apología no tanto del "pensamiento débil" con
esos aún sería posible el diálogo sino de la debilidad del
pensamiento.
A continuación expondré algunas ideas que surgen en la reflexión
postcrítica del currículo y que considero dignas de ser tomadas
en consideración, lo cual no quiere decir más que eso, precisamente.
EL CURRÍULUM Y LAS "OTRAS CULTURAS".
El currículo como un problema cultural y de política cultural. El
llamado multiculturalismo es un fenómeno ambiguo que tiene su
origen en los paises dominantes del Norte: como tal es, pues,
ambiguo. Por un lado es un movimiento reivindicativo legítimo
de los grupos culturales dominados para conseguir su reconocimiento
y representación en una cultura nacional, pero, por otro, puede
ser entendido como una solución a los "problemas" que
plantea la presencia de grupos raciales o étnicos a los países
con una cultura nacional dominante. En todo caso el multiculturalismo
no puede ser separado de las relaciones de poder; es por tanto
una cuestión política y de importancia creciente en los últimos
quince años merced a fenómenos como la globalización, la emigración
masiva, etc.
El hecho incontestable es que la diversidad cultural ya no es un
mero trasunto de la investigación académica: el multiculturalismo
que convive paradójicamente con fenómenos de creciente homogeneización
cultural ha convertido en "político" al "saber"
antropológico; podríamos hablar de dos perspectivas distintas:
+La propia antropología
al determinar la imposibilidad de establecer una jerarquía entre
las culturas humanas, advirtiendo que todas las culturas son epistemológica
y antropológicamente equivalentes, que los diferentes grupos culturales
están igualados por su común condición humana
, está fundamentando
en gran medida el impulso político del multiculturalismo. De suyo,
esta perspectiva se identifica con lo que podríamos llamar "multiculturalismo
liberal o humanista" y desde él se apela a valores como tolerancia,
respeto y convivencia pacífica entre los diferentes: en el fondo
se trata de respetar y tolerar la diferencia porque se trata de
una diferencia sólo aparente
, la esencia de lo humano permanece.
Es evidente que este discurso multiculturalista, tan bien enraizado
en la lógica del sentido común y de lo correcto políticamente,
oculta un sentimiento notable de superioridad, de mirada privilegiada
desde la que una cultura observa y escruta a las "demás",
y concibe la cultura como algo estático y esencialista que responde
a un principio inmanente la humanidad que escapa a
la historia y a la contingencia, que está fuera de la propia sociedad.
+Desde otro punto de
vista, las diferencias entre culturas no pueden separarse de las
relaciones de poder en las que se desarrollan; es la humanidad
misma, el concepto de lo "humano", lo que también está
mediatizado por ellas.
Desde el postestructuralismo o el textualismo la "diferencia"
es fundamentalmente un proceso discursivo y lingüístico; no puede
ser concebida fuera de los procesos lingüísticos de significado,
no es algo natural si no algo "producido discursivamente".
No se puede ser diferente de forma absoluta, sino relativamente,
respecto a otra cosa; pero esa "otra cosa" que definimos
imnplícitamente como lo que no-es-diferente (nosotros mismos
)
no es ningún referente absoluto, no es algo que existe fuera del
proceso discursivo de significado, sino que sólo existe, por ende,
en tanto que se opone a lo diferente. La diferencia se establece
en virtud y en conexión con relaciones de poder, de suerte que
"lo diferente" será valorado como negativo en relación
con lo "no-diferente".
Frente a este, a mi juicio, abuso del textualismo, que acaba deshumanizando
y desvitalizando el problema cuando no desvirtuándolo, enmascarándolo
o atemperando sus aristas más afiladas, una posición diferente,
más enraizada con el pensamiento marxista, enfatiza la importancia
de los procesos institucionales,
económicos y estructurales que estarían en la base de la producción
de los procesos de discriminación y desigualdad basados en la
diferencia cultural. Es obvio que el origen del racismo, por ejemplo,
no está únicamente en los textos o en procesos exclusivamente
discursivos
y por tanto, no puede combatirse sólo corrigiendo
determinadas expresiones lingüísticas como denuncia la antropóloga
T.San Román en el libro cirtado anteriormente.
"Se diría que cuestiones como el racismo, la mujer, los marginados,
los viejos, los delincuentes, los inmigrantes, no pueden realmente
ser objetos de teoría <porque no lo merecen>. Por lo tanto
cualquier mente especulativa sin el menor conocimiento específico,
que alterna el pensamiento sobre cualquier objeto según la coyuntura
de la moda o de la rentabilidad, se encuentra legitimado para
diagnosticar, descubrir, explicar, sin instrumentos conocidos
ni expuestos, sin preparación profesional suficiente, sin tiempo
ni dedicación, sin garantías de fiabilidad ni de validez, porque
<para esto> no es necesario tomar las precauciones habituales.
Es el mismo principio de arrogancia, desinterés, irresponsabilidad,
con la que (
) a aquellos maestros de hace ya veinticinco
años o más los <degradaban> por su incompetencia a <suburbios>
en el Madrid de los sesenta porque <allí algo harán>. Es
la versión académica de la más terrorífica de las beneficencias.
(
)
La crisis del integrismo científico, con la caida del inductivismo
y la irrupción de una hermenéutica en la antropología, ha procurado
la omnipresencia del <Otro>, con mayúscula (
) Con
esto, el <otro>, con minúscula, desapareció por completo
como conjunto de seres de carne y hueso y se convirtió en la entelequia
en la que el narcisismo negativista se miraba como en un espejo.
(
) Ha sido un tiempo de multitud de análisis que defienden
al <Otro> pero lo ignoran. Su acercamiento a los inmigrantes
significa su conceptualización en términos de la historia de Occidente,
y no parece existir el menor interés por saber cómo conceptualiza
a Occidente cada uno de ellos. Las generalizaciones se fundamentan
en el mismo presupuesto: el racismo y la xenofobia tienen que
ser occidentales por el mero hecho de que no son universales.
El Otro es un instrumento estricto de autocrítica, es un espejo
refractante. (
)
Se está sustituyendo subrepticiamente el proyecto antropológico por
una reflexión filantrópica y etnocéntrica a la vez, que parte
de los valores <humanos> universalistas para encontrar en
el <Otro> una víctima de nuestra traición a esos valores
y propone una clarificación de nuestras contradicciones y un fin
a nuestros desmanes. (
)
Como antropólogos no sólo nos toca participar en la reflexión necesaria
sobre nosotros mismos. No podemos tampoco olvidar que tendríamos
que volver al intento de conocer al <otro>, a los múltiples
<otros>. (
)
Los múltiples <otros> se han convertido en nuestra polémica en una masa informe de
diferencia ignorada y alejada del interés de todos los participantes,
cuyo único papel intelectual es servir
a Occidente para, de nuevo, pensar sobre sí mismo (la negrita
es mía:J.M.). Y en cuanto la responsabilidad histórica europea
para con ellos llegara a abrirse un milímetro, para entonces no
vamos a saber qué tenemos que hacer. No sabremos ni siquiera tener
el gesto de buena voluntad de darles por fin los buenos días de
forma inteligible. Y tendremos que dar gracias a dios de no entender
lo que nos respondan." SAN ROMÁN, Teresa (1996): Los muros de la separación. Ensayo sobre alterofobia y filantropía.
Madrid-Barcelona: editorial Tecnos/UAB. págs. 60-76.
El multiculturalismo tiene sus peculiares implicaciones curriculares.
El rechazo a una pretendida "cultura común" que se considera
parcial, interesada y dominante (cultura blanca, masculina, europea
u occidental, heterosexual
), por parte de los "grupos
culturales dominados" mujeres, negros
, mujeres
y hombres homosexuales
. Para ellos, la cultura "común"
que informa el currículo es la cultura del grupo social y culturalmente
dominante, y por tanto reivindican una cultura que debería abrirse
a incluir muestras más representativas de lo que son las diversas
"culturas subordinadas".
Ahora bien, a partir de este "mínimo común crítico", las
diferentes perspectivas del multiculturalismo aludidas divergen
en puntos importantes:
a)La perspectiva que Da Silva denomina liberal insiste en la necesidad
de elaborar un currículo que transmita valores como tolerancia,
armonía y respeto a la diversidad cultural.
b)Para las perspectivas más críticas, esta actitud dejaría intactas
las relaciones de poder que están en la base de la producción
de la-s diferencia-s: la tolerancia implica superioridad y el
respeto escasamente oculta su esencialismo subyacente (las culturas
como construcciones definitivamente establecidas). Las diferencias
no deben ser simplemente toleradas o respetadas, deben ser permanentemente
puestas en cuestión, sometidas al escrutinio de la mirada crítica
para descubrir las relaciones de poder que anida en ellas.
Resumiendo: la cuestión de fondo, además de política, es, una vez
más, de índole epistemológica. Para las versiones más conservadoras
el multiculturalismo representa un ataque frontal a los valores
de la nacionalidad, la familia, la herencia cultural común
,
mediante la circulación libre de discursos culturales que, además,
son considerados intelectualmente inferiores, políticamente desestabilizadores
y moralmente disolventes
Para otras versiones más progresistas
el multiculturalismo nos conduce a enfatizar la existencia de
identidas y culturas plurales, pero, al mismo tiempo a fragmentar
una cultura común, con posibles implicaciones regresivas tendiendo
a confundir la cultura dominante con esa supuesta "cultura
común"; en esta línea hay quien llega un poco más allá
y habla únicamente de rescatar los que "merece" ser
rescatado de cada cultura e identidad, desde el supuesto objetivo
de la existencia de una serie de valores universales que trascienden
las peculiaridades de los grupos individuales. Finalmente, encontramos
a quienes desde el multiculturalismo plantean a las claras un
órdago a favor del relativismo afirmando la inexistencia de mirada
alguna privilegiada a partir de la cual pueda hablarse de valores
o instituciones universales. Un relativismo epistemológico que
acaba en brazos de otro de clara índole cultural y política.
Terminaré esta presentación con un párrafo de Da Silva que ubica
bien estas cuestiones en relación con las teorías críticas anteriormente
comentadas que, además, podría utilizarse en cierto modo
como contrapunto del anterior texto de la San Román:
"Parece existir una continuidad evidente entre la perspectiva
multiculturalista y la tradición crítica del currículo. Al ampliar
y radicalizar (el subrayado es mío:J.M.) la pregunta crítica
fundamental relativa al currículo ¿qué interesa como conocimiento?,
el multiculturalismo aumenta nuestra comprensión sobre las bases
sociales de la epistemología. La tradición crítica inicial llamó
nuestra atención sobre las determinaciones de clase. El multiculturalismo
muestra que el gradiente de desigualdad en materia educativa y
currículo existe en función de otras dinámicas, como la de género,
raza, sexualidad, que no pueden ser reducidas a mecánicas de clase.
Por ello el multiculturalismo nos lleva a alumbrar la idea de
que la igualdad no puede ser obtenida simplemente a través de
la igualdad de acceso al currículo hegemónico existente como en
las reivindicaciones progresistas anteriores. La obtención de
la igualdad depende de una modificación sustancial del currículo
existente." (Da Silva, op.cit., pág. 90).
LAS PEDAGOGÍAS FEMINISTAS.
Utilizamos como punto de partida de estas pedagogías el concepto
de género y de relaciones de género, como opuesto al de sexo;
se entiende este último reservado a sus aspectos estrictamente
biológicos y de identidad sexual6. El género, por contra, se refiere
a los aspectos socialmente construidos del proceso de identificación
sexual.
Las perspectivas feministas empezaron por cuestionar a los críticos
por no tomar en consideración las cuestiones de género en el proceso
de producción y reproducción de las desigualdades; para ellas
las relaciones de poder no están estructuradas sólo por el capitalismo,
sino también por el patriarcado. El patriarcado es quien explica
que una parte sustancial de los recursos materiales y simbólicos
hayan sido apropiados por una parte de la población de sexo masculino.
Y este reparto se extiende también a la educación y al currículo:
empezando por el acceso a los recursos, a la propia escuela, a
determinadas materias de estudio, siguiendo por los estereotipos
sexistas que justificaban la relegación de las mujeres y que la
escuela se limitaba a reproducir ampliadamente. En este contexto
surgieron los estudios feministas sobre los instrumentos de perpetuación
de estereotipos (libros de texto, pensamiento del profesor, etc.).
En un segundo momento, la crítica feminista se orienta desde la cuestión
del acceso y los estereotipos que la obstaculizan, hacia otro
asunto de mayor calado: no se trata de conformarse con estar en
las instituciones (escuela) organizadas desde la concepción patraircal
,
se trata de transformarlas radicalmente para dar entrada a los
intereses y experiencias de las mujeres. En esta línea la sociedad
está organizada con arreglo a las caracterísiticas del género
dominante: la propia ciencia refleja una perspectiva eminentemente
masculina: expresa una forma de conocer que supone una separación
rígida entre sujeto y objeto. Parte de un impulso de dominación
y control sobre la naturaleza y sobre los seres humanos, basado
en la escisión entre cuerpo y mente, cognición y deseo, racionalidad
y afectoel tema del análisis de las metáforas que se han
ido construyendo acerca del conocimiento científico, aporta ideas
muy sugerentes en este sentido. El análisis de la masculinidad
de la ciencia, que tiene un notable interés para la perspectiva
epistemológica de la construcción social del currículo a la que
he hecho referencia en otras ocasiones, podría extenderse (se
extiende, de hecho) a cualquier otro campo o institución social
del capitalismo.
La importancia de la perspectiva feminista en la teorización del
currículo proviene, precisamente, de esta "revolución epistemológica"
que protagoniza y que no hace sino reforzar, radicalizar y enfatizar
vertientes que estaban ya claramente diseñadas y abordadas en
los estudios neomarxistas y de la sociología del conocimiento
abiertamente impugnadores de la neutralidad del conocimiento,
como hemos visto. Efectivamente: la epistemología no es una simple
cuestión de acceso sino de posición, de punto de vista, depende
de dónde se sitúa socialmente el sujeto que conoce. La situación
de las personas que se hallan en desventaja social desarollan
formas de conocimiento incluso epistemológicamente mejores. Un
ejemplo:
"El currículo oficial valora la separación entre sujeto y conoimiento,
el dominio y el control, la racionalidad y la lógica, la ciencia
y la técnica, el individualismo y la competitividad. Todas estas
características reflejan las experiencias y los intereses masculinos,
desvalorizando las estrechas conexiones entre quien conoce y lo
que es conoido, la importancia de las relaciones personales, la
intuición y el pensamiento divergente, las artes y la estética,
el comunitarismo y la cooperación, características que están ligadas
a las experiencias y los intereses de las mujeres."(Da Silva,
op.cit., pág. 94).
La solución no consistirá simplemente en una inversión, buscando
las experiencias femeninas, sino en construir currículos que reflejen,
de forma equilibrada, ambas experiencias, masculina y femenina:
lo deseable sería que las personas cultivaran características
normalmente consideradas patrimonio exclusivo de uno los dos géneros,
pero teniendo presente que algunas de ellas serían menos deseables
que otras (por ejemplo, el control y el dominio masculinos)
Estamos ante una discusión interesante: ¿es esta propuesta posible?,
¿es deseable?, ¿nos conduce a unas identidades de género de perfiles
mucho menos definidos o incluso a la desaparición de éstas en
tanto que construcciones sociales?, ¿apostamos definitivamente
por unas identidas nómadas o por una imposición de las identidades
hasta ahora dominadas?, ¿llevamos hasta sus últimas consecuencias
la idea de que las identidades femeninas, en tanto que dominadas,
constituyen puntos de
vista moralmente superiores y, por tanto, susceptibles de imponerse
socialmente?
Las respuestas a las preguntas anteriores son múltiples y muy variadas
desde las perspectivas de las pedagogías feministas (me viene
a la memoria el libro de J.Varela sobre el dispositivo de la feminización
y su crítica a ciertos feminismos que a su juicio no hacen sino
reforzar los estereotipos y naturalizar las desigualdades. No
se trata de un dilema fácil de resolver: el propio dilema refleja
las tensiones de un proceso social inconcluso.
Resumiendo; en todo caso la introducción del concepto de género en
la teoría del currículo tiene el mérito de llamar la atención
sobre la necesidad de preguntarnos en qué formas el currículo
está implicado en la formación de la masculinidad y por tanto
en la producción y reproducción social y cultural del patriarcado
y del dominio y control del género masculino en un contexto social
más amplio. Naturalmente que tomarse en serio estas premisas supone
algo más que la "coeducación", que la ampliación del
currículo vía "temas transversales" o vía asignaturas
como la de "Papeles de hombres y mujeres"
, supone
entrar bien pertrechado a las entrañas del código para impugnar
las prácticas tradicionales de enseñanza armados de los pertrechos
y de los valores de la pedagogía feminista que tantas coincidencias
y lazos establece con el resto de los enfoques críticos
;
eso sí, evitando por todos los medios hacer de lo femenino otra
nueva identidad esencializada y naturalizada.
CURRÍCULUM Y CUESTIÓN SEXUAL.
La teoría queer (extraño)
surge en paises como GB o USA al unificarse los estuidos gay y
lésbicos. Su objetivo es complicar la cuestión de la identidad
sexuala, indirectamente, la cuestión de la identidad cultural
y social: de ahí sus implicaciones curriculares, aún muy ténues
por estos pagos.
Siguiendo la teorización feminista sobre el género, pero descentrándola
aún más de su raiz biológica, la teoría queer plantea la hipótesis de la construcción social de la propia
sexualidad, de la forma en que vivimos nuestra propia sexualidad.
Así, la identidad sexual es también una tradición discursiva,
depende del significado que se le da y es, como la identidad de
género, una construcción social y cultural. La heterosexualidad
sería la construcción naturalizada y considerada "normal",
la norma invisible a partir de la cual otras en particular
las homosexuales son vistas como desviaciones o anormalidades.
Al igual que existe una epistemología feminista, existe una epistemología
queer (situada desde
la homosexualidad) y una pedagogía queer,
tal como la defienden autoras como Deborah Britzman. Evidentemente
esta pedagogía no se plantea la mera introducción de la sexualidad
en el currículo, o la tolerancia con la identidad homosexual,
va mucho más allá y postula un cuestionamiento profundo de la
noción de lo correcto e incorrecto, de lo moral e inmoral, de
lo normal y anormal; el énfasis de la pedagogía queer no está en la información, sino en
metodología de análisis y comprensión del conocimiento y de la
identidad sexuales.
"Un currículo inspirado en una teoría queer es un curríulo que fuerza los límites de las epistemes dominantes:
un currículum que no se limita a cuestionar el conocimiento como
socialmente construido, sino que se aventura a explorar aquello
que todavía no fue construido. Es la diferencia que puede hacer
diferencia en el currículo." (Da Silva, op.cit., pág.109).
CURRÍCULUM Y RAZA.
Como ocurre con las anteriores, se trata ahora de incorporar, que
no de yuxtaponer como si de un mero sumando se tratara, la "variable"
o "narrativa" étnica o racial a la problematización
del currículum.
Tal como ocurriera con la clase o con el género, las teorías críticas
concentraron en un principio sus análisis en la cuestión del acceso.
La cuestión constistía en analizar el fracaso escolar de los niños
y jóvenes pertenecientes a gruposétinos considerados minoritarios,
sin cuestionar a fondo el tipo de conocimiento que estaba en el
centro del currículo transmitido.
En un segundo momento, a partir de los análisis postestructuralistas
y de los estudios culturales el propio currículo pasó a ser problematizado;
en los análisis más recientes son los propios conceptos de raza
y etnia los que aparecen crecientemente cuestionados y convertidos,
a su vez, en construcciones sociales o históricas.
La identidad étnica y racial es también una cuestión de saber y poder.
La propia historia del término "raza", consolidado en
el siglo XIX como forma supuestamente científica de clasificación
de los grupos humanos sobre la base de sus características físicas
y biológicas, está estrictamente ligado a relaciones de poder
que oponen al hombre blanco y europeo a las poblaciones del resto
de los países por ellos colonizados. La misma observación cabe
para el término "etnia" que habitualmente se reserva
para las identificaciones basadas en características supuestamente
más culturales tales como la religión, modos de vida, lengua,
etc. Una discusión que sirve para demostrar el carácter cultural
y discursivo de estos términos: la confusión existente en las
relaciones entre estos dos términos es también notable: tan pronto
las etnias son consideradas subconjuntos de una raza determinada,
como, al contrario, la etnia se convierte en un término más amplio
centrado en características culturales susceptible
de abarcar varias razas.
Para el postestructuralismo y la moderna teoría social, si los términos
raza y etnia están sujetos a un constante proceso de mudanza y
transformación, si no pùeden ser considerados en absoluto como
constructos fijos, dados y establecidos
, la "diferencia"
y la "identidad" que de ellos emana no puede tampoco
considerarse un hecho, ni mucho menos una evidencia, sino una
construcción social y cultural fruto de un proceso relacional.
Diferencia e identidad sólo existen en una relación de mutua dependencia:
"lo que es (la identidad) depende de lo que no es (la diferencia)
y viceversa" (Da Silva, op.cit.pág.101).
Las relaciones de todo esto con el currículo son evidentes:
"Es a través del vínculo entre conocimiento, identidad y poder
como los temas de rtaza y de etnia ganan su lugar en la teoría
del currículo. El texto curricular entendido aquí de forma amplia
el libro de texto, las lecciones orales, las orientaciones
oficiales, los rituales escolares, las fechas festivas y conmemorativas
está trufado de narrativas nacionales, étnicas y raciales. (
)
La cuestión de raza y etnia no es simplemente un tema <transversal>
es una cuestión central de conocimiento, poder e identidad. (
)
La cuestión central consiste en sómo deconstruir el texto racial
del currículo, cómo cuestionar las narrativas hegemónicas de identidad
que constituyen el currículo." (Da Silva, op.cit., pág. 101-102).
La teoría crítica del currículo no debe por tanto conformarse con
celebrar, añadir, informar acerca de la existencia de "otras
narrativas" como si de una mera operación de adición se tratara.
No se trataría únicamente de celebrar la diferencia sino de cuestionarla
preguntándose cuáles son los mecanismos de construcción de identidades
nacionales, étnicas, raciales; cómo se vinculan éstos a las relaciones
de poder y dominio; cómo la identidad dominante logra su invisibilidad
para, a partir de ella, construir a las otras como subordinadas
Resumiendo: un currículo centrado en este tipo de cuestiones evitaría
reducir al multiculturalismo en una cuestión de mera información,
dejaría de ser una mera yuxtaposición folklórica en el mejor
de los casos para convertirse en algo profundamente político.
Veamos cómo utilizando algún ejemplo como el relativo a las actitudes
racistas del alumnado:
"Un currículo crítico
inspirado en las teorías sociales que cuestionan la construcción
social de la raza y de la etnia evitarían tratar el racismo de
una manera simplista (
) como una cuestión de preconcepto
individual. (
) Tratar el racismo como una cuestión individual
conduce a una pedagogía y a un currículo centrados en una simple
terapéutica de actitudes individuales consideradas erradas (
en lugar de) centrarse en la discusión de las causas institucionales,
históricas y discursivas del racismo. Está claro que las actitudes
racistas individuales deben ser cuestionadas y criticadas, pero
siempre como parte de la formación social más amplia del racismo.
Tratar el racismo como cuestión institucional y estructural no significa,
entretanto, ignorar su profunda dinámica psíquica. La actitud
racista es el resultado de una compleja dinámica de subjetividad
que incluye contradicciones, miedos, ansiedades, resistencias
El racismo es parte de una economía del afecto y del deseo hecha
en gran parte de sentimientos que pueden ser considerados <irracionales>.
Como consecuencia, un currículo antirracista no puede quedar limitado
al fortalecimiento de informaciones <racionales> sobre la
<verdad> del racismo. Sin ser terapéutico, un currículo
antirracista no puede dejar de ignorar la psicología profunda
del racismo." (Da Silva, op.cit., págs. 102-103).
En la reciente antropología cultural, el racismo es la consecuencia
de la existencia de una imagen "verdadera" de la identidad
que describe de forma inferiorizada a las otras; la crítica cultural
denuncia precisamente que el racismo no es una cuestión de verdad
o falsedad, sino de una representación que no puede ser desligada
del poder. La representación es siempre inscripción, una construcción
lingüística y discursiva dependiente de las relaciones de poder.
El opuesto de la representación racista de una determinada identidad
racial no es simplemente una identidad "verdadera",
sino otra representación realizada a través de una oposición enunciativa
en la jerarquía de las relaciones de poder: eso es lo que el currículo
debe colaborar a construir. Se trataría de preguntarse si es cierto
eso de que los gitanos "roban"
, o roban más que
otros
, o hasta qué punto las propias relaciones de poder
son las responsables, en última instancia, de construir esa representación
gitano = ladrón, que está en la base de una concepción inferiorizada
de la identidad gitana, que conduce, finalmente, a la marginalidad
y exclusión social de toda la "etnia". Una noción de
currículo crítico debería, en consecuencia, convertir la noción
de representación preguntándose cómo se construyen las identidades
políticamente a través de su representaciones discursivas
en una cuestión medular, como hacen los Estudios Culturales. Además,
no habría que olvidar la necesidad de huir del esencialismo: no
sólo el que aparece en sus formas más groseras ligadas a
la biología, sino el que anida en formas mucho más sutiles
de índole cultural concibiendo la identidad como expresión de
alguna propiedad cultural intrínseca de los diferentes grupos
étnicos o raciales. En el centro de un currículo crítico habría
que tener muy presente, en suma, la necesidad de considerar la
identidad como algo histórico, contingente y relacional.
PRODUCTOS TEÓRICOS FRUTO DEL POSTESTRUCTURALISMO Y DEL POSTMODERNISMO.
*Teoría postcolonial del currículo.
Paulo Freire, Frantz Fanon, Albert Memmi, Edward Said
, serían
algunos de sus iniciadores y representantes. El último citado
es un antropólogo autor de una obra que causó cierto revuelo a
finales de los 80: Orientalismo. El oriente como invención de
occidente. En ella, siguiendo la teorización foucaultiana,
tras analizar toda la abundante literatura orientalista construida
en occidente, argumenta que Oriente es una invención occidental,
se trata de una narrativa que, efectivamente, construye el objeto
de aquello que habla. De aquí cabría deducir que el Otro no es,
pues, un dato objetivo sino una criatura imaginaria del poder.
El análisis postcolonial reune así postestructuralismo y postmodernismo
para cuestionar las relaciones de poder y las formas de conocimiento
que colocaron al sujeto imperial europeo en su actual posición
de privilegio. A diferencia de otros análisis post, el énfasis
de la teorización del postcolonial está en las relaciones de poder
entre naciones. En términos foucaultianos cuestiona las complejas
conexiones entre saber, subjetividad y poder establecidas en el
contínuo proceso de historia de la dominación colonial.
Para el currículo postcolonial es importantísima también la noción
de representación que considera como un proceso central de formación
y producción de la identidad cultural y social, y que se expresa
en un texto literario, en una pintura, en una fotografía, en una
película, en una valla publicitaria
Es a través de ella
como construimos la identidad del Otro y, al mismo tiempo, la
propia.
Una perspectiva postcolonial exige un currículo multicultural que
no separe cuestiones de conocimiento, cultura y estética de cuestiones
de poder, política e interpretación: reivindica, fundamentalmente,
un currículo descoloniazado.
*Los Estudios Culturales del currículo.
El origen de este campo data de 1964 en la universidad británica
de Birmingham. El impulso inicial partió de la necesidad de cuestionar
la comprensión de la cultura dominante en la crítica literaria
británica que identificaba la cultura con las "grandes obras"
de la literatura, incurriendo en una visión burguesa y elitista,
haciendo incompatible el término cultura y la democracia. Las
obras de R.Williams y de R.Hoggart y, más tarde, de E.P.Thompson
son centrales en la sociogénesis de los Estudios Culturales. Desde
el punto de vista de los enfoques y las metodologías, los Estudios
Culturales se han ido desarrollando de una forma muy abierta:
existen y conviven perspectivas marxistas y estructuralistas en
sus orígenes, junto a otras abiertamente etnográficas y, a partir
de los 80, se constata una aproximación a los planteamientos postestructuralistas
foucaultianos y derridianos. Una heterogeneidad que se vislumbra
también en las perspectivas sociales adoptadas: versiones centradas
en cuestiones de género, de raza, de sexualidad
Entre tanta heterogeneidad pueden apreciarse ciertos puntos comunes,
no obstante: en primer lugar, se concentran en el análisis de
la cultura como forma global de vida, como experiencia vivida
de un grupo social (R.Williams), hasta el punto que lo cultural
se convierte casi en origen de la dinámica social, en abierta
crítica a la ortodoxa oposición marxista entre superestructura
e infraestructura. En segundo lugar conciben la cultura como un
campo de lucha en torno a la significación social: la cultura
como campo de produción de significados en el cual los grupos
sociales enfrentados y situaciones diferenciadas de poder lucharían
por imponer sus significados, su visión de la vida. Recuérdese
a este respecto las tesis de la "nueva sociología de la educación",
pero adviértase la importancia que aquí se otorga a la cultura,
al conocimiento, como constructor de identidades, subjetividades
y poder. En tercer lugar, los Estudios Culturales no pretenden
ni la neutralidad ni la parcialidad, tomando claramente partido
a favor de los grupos desfavorecidos en esas relaciones de poder;
sus análisis y propuestas deben entenderse como una intervención
en la vida política y social.
En su base, anida la impugnación de las disciplinas académicas tradicionales:
si la institución del currículo es una "invención o artefacto"
social como cualquier otra, el contenido del currículo es una
"construcción" social. Conocimiento y curríulo son campos
sujetos a disputa e interpretación desde puntos de vista hegemónicos
y contrahegemónicos: sería lícito plantear que los Estudios Culturales
ponen sobre la mesa la pugna entre "epistemologías socialmente
situadas".
"Desde esta visión la de los Estudios Culturales:J.M.
el conocimiento no es una revelación o un reflejo de la naturaleza
o de la realidad, sino el resultado de un proceso de creación
e interpretación social. (
) Es
posible pensar en un currículo que enfatizase precisamente el
carácter construido e interpretativo del conocimiento (la
negrita es mía:J.M.) (
)
Así como no hay una separación rígida entre Ciencias Naturales y
Ciencias Sociales y Artes, no existe una separación entre el conocimiento
tradicionalmente considerado como escolar y el conocimiento cotidiano
de las personas implicadas en el curríulo." (Da Silva, op.cit.,
págs. 135-136).
La epistemología dominante es fundamentalmente realista, por ello
el conocimiento es un objeto preexistente y la tarea de la pedagogía
y del currículo consiste precisamente en desvelarlo. En un mundo
cada vez más complejo en el que la característica más sobresaliente
es la incertidumbre y la inestabilidad, en un mundo atravesado
por la conflictividad y la confrontación, en que la cuestiones
de la diferencia y de la identidad se han vuelto en cierto modo
tan centrales, cabe pensar que la idea de los Estudios Culturales
está llamada a ocupar un espacio importante en el cambio de las
perspectivas del currículo. Así al menos parecen haberlo pensado
algunos autores como H.Giroux, M.Apple, S.Hall, el propio Da Silva,
y en España F.Hernández, cuyas últimas aportaciones parecen ir
encaminadas en la profundización de estas propuestas.
Para ampliar la información sobre los Estudios Culturales resulta
muy recomendable la lectura de un artículo del citado Fernando
Hernández (1999) "Estudios culturales y lo emergente en la
educación", publicado en el nº 285 (noviembre) de Cuadernos
de Pedagogía. En todo caso, el interés de estas ideas para
la reflexión fedicariana me parece evidente.
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