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Los días 2, 3 y 4 de julio de 1998, en la ciudad
de Salamanca se celebró el VII Seminario Fedicaria "Sobre desarrollo
curricular en Ciencias Sociales", recayendo la responsabilidad de
su organización en la sección salmantina de la federación. Colaboraron
el CPR de Salamanca, la Facultad de Ciencias de la Educación de
la Universidad de Salamanca y la Caja Duero. Las sesiones se celebraron
en la Facultad de Ciencias de la Educación, contando con la participación
de sesenta profesores y profesoras miembros de la federación (grupos
Asklepios, Asturias-Barataria, Aula Sete, Clío, Cronos, Fedicaria-
Salamanca, Gea-Kairos, Germanía-Garbi, Ínsula Barataria, IRES, Itaca,
Pagadi, Plataforma Asturiana de Educación...) o invitados. Fedicaria
tenía en este Seminario un auténtico reto. En primer lugar, porque
era la primera vez que la convocatoria de los encuentros era bienal;
hasta 1996 fue anual. Por tanto, en el Seminario se podría comprobar
si se mantenía el mismo grado de cohesión y de compromiso entre
los grupos dos años más tarde. En segundo lugar, porque también
era la primera oportunidad para profundizar sobre el desarrollo
curricular de las Ciencias Sociales desde una perspectiva crítica
sin que los proyectos de cada grupo fuesen el referente más importante.
Convocar el VII Seminario en Salamanca, sede del primero, era una
forma de simbolizar que se cerraba un ciclo y empezaba otro. El
objetivo central del presente Seminario pasó a ser: "volver a pensar
globalmente los componentes teórico-prácticos de una didáctica de
las Ciencias Sociales fundada en perspectivas críticas que inspiran
a los colectivos integrados en Fedicaria". En suma: "estudiar y
debatir las potencialidades y limitaciones de las tradiciones críticas
de la educación y de las Ciencias Sociales con vistas a un replanteamiento
de nuestras ideas, de los proyectos y materiales didácticos elaborados
(o por elaborar) y de la propia práctica profesional". Lo verdaderamente
significativo en el relato de la singladura intelectual fedicariana
es que a partir de este momento se produjo un progresivo despegue
de los temas "prácticos", o, si se prefiere, de unas preocupaciones
quizá excesivamente centradas en la confección de material didáctico;
un cambio, en suma, al que no fue ajeno el hecho de que los proyectos
curriculares iniciados a comienzos de la década se hubieran culminado
e inclusive, en algunos casos, publicado parcial o totalmente. Esta
cierta "liberación" de las urgencias prácticas que coincidió en
el tiempo con la maduración y culminación de ciertos proyectos de
investigación, cuya importancia para la conformación de un cierto
pensamiento común no puede desdeñarse en absoluto, están en la base
de una franca apertura a otros temas, enfoques y lecturas que remiten
a una vocación cada vez más holista, integradora, panorámica y abarcadora
de problemas. Un enriquecimiento teórico y conceptual que comprende
la revisión del método genealógico en autores como F.Nietzsche,
M.Foucault o J.Varela, pero que tampoco descuida a los padres fundadores
de la teoría crítica, en particular a T.W.Adorno y W.Benjamin o
a los enfoques postestructuralistas -P.Bourdieu, T.S.Popkewitz-
y neomarxistas -M.Apple, B.Bernstein, H.Giroux-; ideas y conceptos
extraordinariamente ricos como: la crítica de la didáctica, didáctica
de la crítica, genealogía del conocimiento escolar, código disciplinar,
código y campo profesional, doble contextualización, didáctica basada
en problemas sociales., son revisitados y reinterpretados en el
marco de este sugestivo cóctel de lecturas compartidas. En otra
orientación teórica se comparecen también la acción comunicativa
de Habermas y sus implicaciones en el desarrollo de una didática
crítica. Una muestra significativa de lo dicho anteriormente se
ofreció en el VII Seminario Fedicaria celebrado en Salamanca en
1998 y cuyas sesiones abordaron el tema "Ideas y tradiciones para
una didáctica crítica de las ciencias sociales" (El número 3 de
Con-Ciencia Social recoge en su "Tema del año" las tres ponencias
que P.Gimeno, J.M.Rozada y R.Cuesta escribieron para la reunión
salmantina). Aquí quedaron formuladas las bases de un concepto renovado
de la didáctica de las ciencias sociales que no sólo se reclama
heredera de las tradiciones atesoradas por el pensamiento crítico
y progresista, sino que se dispone a integrar saberes de muy distinta
naturaleza y procedencia, que abarcarían desde una reflexión crítica
de primer grado acerca de la historia -sociogénesis- de la producción
científica y disciplinar que informa el curriculum escolar, hasta
el examen de los procesos de transmutación y transferencia cultural
que tienen lugar Inauguración del VII Seminario de Fedicaria. De
izquierda a derecha: J. Mª Rozada, J. Mª. Hernández (Decano de la
Facultad de Educación), J. Mateos y R. Cuesta. en los contextos
escolares, pasando por el ensayo de formas de selección y organización
del curriculum que hagan posible la transformación de la escuela
enjuiciando sus límites, éxitos y fracasos., sin olvidar los análisis
que sitúan a la institución escolar -y a sus protagonistas: profesorado
y alumnado- en el marco de las relaciones sociales y de producción
que le dotan, finalmente, de sentido y función. A raíz de la discusión
de las ponencias presentadas a la reunión de Salamanca fue confirmándose
la idea de que la construcción de una didáctica crítica, iba mucho
más allá de la confección y aplicación de buenos materiales educativos.
La didáctica crítica, concebida más como una orientación que como
un inamovible marco teórico de partida al estilo de una narrativa
maestra, debía ponerse, inequívocamente, al servicio de una impugnación
racional y consciente de los mecanismos de dominación que se despliegan
en la escuela, evitando el riesgo, real, de convertirse en un conocimiento
perfeccionado al servicio de una dominación cada vez más racional.
Todo lo cual conduce, como se ha advertido, a una didáctica de la
crítica, de la sospecha, pero también de la escucha, que se apoya
sobre una serie de postulados relacionados con la crítica radical
de la cultura -la idea de la problematización del presente que se
liga a una concepción genealógica de los problemas sociales que
nos acucian y, por tanto, a la necesidad de servirse del "mejor"
conocimiento disponible en ese empeño, o la idea de impugnar los
códigos pedagógicos y profesionales dominantes-, y con la racionalidad
comunicativa - la idea del diálogo no sólo como vehículo de informaciones
y contraste de pareceres sino también, y sobre todo, como inagotable
fuente de deseos y conocimientos compartidos-. Estos postulados
son desarrollados minuciosamente por primera vez en la ponencia
de R.Cuesta: "La educación histórica del deseo. La didáctica de
la crítica y el futuro del viaje a Fedicaria", publicada en Con-Ciencia
Social nº3. También en ese mismo número se recogen las valiosos
trabajos de J. M. Rozada y de Paz Gimeno (aunque ésta última no
pudo asistir al encuentro). El primero es una muy personal exposición
-entre el debate público y el académico como dice su autor- sobre
la didáctica crítica, y otros problemas que podían asimilarse a
ella y que se refieren, entre otras cosas, a la teoría del Debate
en grupos currículum, al conocimiento, la formación del profesorado.
Todo ello se desarrolla en "dieciocho tesis no doctorales" que vienen
a sintetizar, el pensamiento y la obra de Rozada en aquel momento.
A ello se añade, en este mismo trabajo, aportaciones muy interesantes
para desarrollar un debate que en aquellos momentos era vivo en
Fedicaria: la entidad epistemológica de la didáctica de las ciencias
sociales, el dilema disciplinas/problemas sociales relevantes como
opciones estructurantes del curriculum. En cuanto el tema central
del encuentro salmantino cabe señalar que entre sus materiales contábamos
con el ya citado trabajo de Paz Gimeno y que es una aproximación
a la Teoría Crítica de Habermas y sus derivaciones educativas: hacia
una didáctica crítico-comunicativa. Un trabajo hecho por la persona
que, sin duda, más profundo conocimiento tiene sobre ese tema en
el ámbito hispano. En el apartado que el programa enuncia como Innovación
y cambios introducidos en contextos escolares por la aplicación
de materiales didácticos elaborados por grupos de renovación, centraron
la reflexión tres ponencias, la de Pilar Cancer por el grupo Ínsula
Barataria, la de Jesús Romero de Asklepios y la de Xose Manuel Souto
por el grupo Gea-Kairós. En el primer caso se evidenciaba que ha
habido logros y fracasos en los años de "experimentación" del proyecto.
También que las variables para analizar los cambios que estos proyectos
han podido propiciar son muchas y algunas, casi la mayoría, se encuentran
al margen del propio proyecto: el profesorado, el propio "clima"
del centro, el alumnado, etc. Resaltar estas cuestiones "ecológicas"
parece que redundan en la tesis defendida en la ponencia de R. Cuesta:
si realmente apostamos por un enfoque crítico en las escuelas, es
preciso abordar también otros ámbitos y no sólo los curriculares.
J. Romero expuso un amplio panorama de los tipos de evaluación y
de la filosofía que subyace en cada uno. Optó por establecer una
clasificación según los enfoques, finalidad, función, etc. para
incidir en las diferencias entre una evaluación de tipo tecnológico,
cultural y político. Souto centró su ponencia en presentar el sistema
de grupos de trabajo concebido para la experimentación y difusión
del proyecto Gea: bases en que se fundamenta, métodos y organización
de grupos con diferente compromiso, modelo de formación del profesorado
Sobremesa. Mariam, Honorio, Ramón, Eladio, Guillermo y Julio. generado
e implicaciones que ha tenido en el posterior desarrollo del proyecto.
El Foro fue el tiempo y espacio dedicado a dar a conocer las líneas
de investigación abiertas y las tesis doctorales, iniciadas o concluidas,
por los propios fedicarianos. Raimundo Cuesta, Pilar Maestro, Alfonso
Guijarro, José Manuel Ruiz Varona, Fernando Mañero y Gabriel Travé
presentaron sus tesis doctorales que habían sido leídas en diversas
Universidades y que se encuentran reseñadas en Con-Ciencia Social,
nº 2. También presentaron el estado actual de sus investigaciones:
Jesús Romero, Francisco García Pérez, Juan Mainer, Antonio Martín,
Julio Mateos y Manuel Rodríguez Algarín. El Foro permitió comprobar
que corresponden a diferentes vías de investigación: unas buscan
las raíces del pensamiento crítico y los cambios y continuidades
que históricamente han caracterizado la educación y, en concreto,
la enseñanza de la Historia, la Geografía y otras Ciencias Sociales
y otras se han centrado más en desarrollar ejemplificaciones didácticas.
Contribuyen, en cualquier caso, a enriquecer la plataforma de pensamiento
de Fedicaria. Aspectos organizativos de la Federación. El cuarto
bloque del programa permitió tomar algunas decisiones, tanto respecto
a los próximos anuarios de Fedicaria nº 3 y 4 de Con- Ciencia Social,
como en relación al VIII seminario, que quedó convocado para el
año 2000 en Zaragoza. En el VII Seminario se puso de manifiesto
-y se debe subrayar- una consolidación de redes entre los grupos
de la federación, no ya en el plano afectivo, que estaban presentes
hace tiempo, sino en el intelectual. En los debates no se buscaba
tanto convencer como encontrar vías de acercamiento sin perder la
propia identidad de grupo: va habiendo un poso común que, precisamente,
en los argumentos y matizaciones se pone de manifiesto. En resumen,
fue unánime la defensa de dotarse de un "pensamiento fuerte", racionalizado
y verbalizado, que se manifieste en la práctica profesional, donde
los proyectos y los materiales curriculares no son la única cuestión
a atender desde un enfoque crítico; por otra parte se hizo hincapié
en no perder de vista la relación dialéctica entre la teoría y la
práctica. Se puede concluir que el VII Seminario ha mostrado que
los fedicarianos hemos superado los retos para este encuentro, señalados
al comienzo; pero, desde luego, ni hemos llegado a Icaria ni siquiera
tenemos perfectamente diseñado el rumbo, sólo hemos salido del puerto
y... esperemos que bien pertrechados para el viaje que nos espera.
(Crónica elaborada por Isabel Mainer y Julio Mateos)VII Encuentro
de Fedicaria. Salamanca en 1998: la vuelta a (nuevas) inquietudes
teóricas. Los días 2, 3 y 4 de julio de 1998, en la ciudad de Salamanca
se celebró el VII Seminario Fedicaria "Sobre desarrollo curricular
en Ciencias Sociales", recayendo la responsabilidad de su organización
en la sección salmantina de la federación. Colaboraron el CPR de
Salamanca, la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad
de Salamanca y la Caja Duero. Las sesiones se celebraron en la Facultad
de Ciencias de la Educación, contando con la participación de sesenta
profesores y profesoras miembros de la federación (grupos Asklepios,
Asturias-Barataria, Aula Sete, Clío, Cronos, Fedicaria- Salamanca,
Gea-Kairos, Germanía-Garbi, Ínsula Barataria, IRES, Itaca, Pagadi,
Plataforma Asturiana de Educación...) o invitados. Fedicaria tenía
en este Seminario un auténtico reto. En primer lugar, porque era
la primera vez que la convocatoria de los encuentros era bienal;
hasta 1996 fue anual. Por tanto, en el Seminario se podría comprobar
si se mantenía el mismo grado de cohesión y de compromiso entre
los grupos dos años más tarde. En segundo lugar, porque también
era la primera oportunidad para profundizar sobre el desarrollo
curricular de las Ciencias Sociales desde una perspectiva crítica
sin que los proyectos de cada grupo fuesen el referente más importante.
Convocar el VII Seminario en Salamanca, sede del primero, era una
forma de simbolizar que se cerraba un ciclo y empezaba otro. El
objetivo central del presente Seminario pasó a ser: "volver a pensar
globalmente los componentes teórico-prácticos de una didáctica de
las Ciencias Sociales fundada en perspectivas críticas que inspiran
a los colectivos integrados en Fedicaria". En suma: "estudiar y
debatir las potencialidades y limitaciones de las tradiciones críticas
de la educación y de las Ciencias Sociales con vistas a un replanteamiento
de nuestras ideas, de los proyectos y materiales didácticos elaborados
(o por elaborar) y de la propia práctica profesional".
Lo verdaderamente significativo en el relato
de la singladura intelectual fedicariana es que a partir de este
momento se produjo un progresivo despegue de los temas "prácticos",
o, si se prefiere, de unas preocupaciones quizá excesivamente centradas
en la confección de material didáctico; un cambio, en suma, al que
no fue ajeno el hecho de que los proyectos curriculares iniciados
a comienzos de la década se hubieran culminado e inclusive, en algunos
casos, publicado parcial o totalmente. Esta cierta "liberación"
de las urgencias prácticas que coincidió en el tiempo con la maduración
y culminación de ciertos proyectos de investigación, cuya importancia
para la conformación de un cierto pensamiento común no puede desdeñarse
en absoluto, están en la base de una franca apertura a otros temas,
enfoques y lecturas que remiten a una vocación cada vez más holista,
integradora, panorámica y abarcadora de problemas. Un enriquecimiento
teórico y conceptual que comprende la revisión del método genealógico
en autores como F.Nietzsche, M.Foucault o J.Varela, pero que tampoco
descuida a los padres fundadores de la teoría crítica, en particular
a T.W.Adorno y W.Benjamin o a los enfoques postestructuralistas
-P.Bourdieu, T.S.Popkewitz- y neomarxistas -M.Apple, B.Bernstein,
H.Giroux-; ideas y conceptos extraordinariamente ricos como: la
crítica de la didáctica, didáctica de la crítica, genealogía del
conocimiento escolar, código disciplinar, código y campo profesional,
doble contextualización, didáctica basada en problemas sociales.,
son revisitados y reinterpretados en el marco de este sugestivo
cóctel de lecturas compartidas. En otra orientación teórica se comparecen
también la acción comunicativa de Habermas y sus implicaciones en
el desarrollo de una didática crítica. Una muestra significativa
de lo dicho anteriormente se ofreció en el VII Seminario Fedicaria
celebrado en Salamanca en 1998 y cuyas sesiones abordaron el tema
"Ideas y tradiciones para una didáctica crítica de las ciencias
sociales" (El número 3 de Con-Ciencia Social recoge en su "Tema
del año" las tres ponencias que P.Gimeno, J.M.Rozada y R.Cuesta
escribieron para la reunión salmantina). Aquí quedaron formuladas
las bases de un concepto renovado de la didáctica de las ciencias
sociales que no sólo se reclama heredera de las tradiciones atesoradas
por el pensamiento crítico y progresista, sino que se dispone a
integrar saberes de muy distinta naturaleza y procedencia, que abarcarían
desde una reflexión crítica de primer grado acerca de la historia
-sociogénesis- de la producción científica y disciplinar que informa
el curriculum escolar, hasta el examen de los procesos de transmutación
y transferencia cultural que tienen lugar Inauguración del VII Seminario
de Fedicaria. De izquierda a derecha: J. Mª Rozada, J. Mª. Hernández
(Decano de la Facultad de Educación), J. Mateos y R. Cuesta. en
los contextos escolares, pasando por el ensayo de formas de selección
y organización del curriculum que hagan posible la transformación
de la escuela enjuiciando sus límites, éxitos y fracasos., sin olvidar
los análisis que sitúan a la institución escolar -y a sus protagonistas:
profesorado y alumnado- en el marco de las relaciones sociales y
de producción que le dotan, finalmente, de sentido y función. A
raíz de la discusión de las ponencias presentadas a la reunión de
Salamanca fue confirmándose la idea de que la construcción de una
didáctica crítica, iba mucho más allá de la confección y aplicación
de buenos materiales educativos. La didáctica crítica, concebida
más como una orientación que como un inamovible marco teórico de
partida al estilo de una narrativa maestra, debía ponerse, inequívocamente,
al servicio de una impugnación racional y consciente de los mecanismos
de dominación que se despliegan en la escuela, evitando el riesgo,
real, de convertirse en un conocimiento perfeccionado al servicio
de una dominación cada vez más racional. Todo lo cual conduce, como
se ha advertido, a una didáctica de la crítica, de la sospecha,
pero también de la escucha, que se apoya sobre una serie de postulados
relacionados con la crítica radical de la cultura -la idea de la
problematización del presente que se liga a una concepción genealógica
de los problemas sociales que nos acucian y, por tanto, a la necesidad
de servirse del "mejor" conocimiento disponible en ese empeño, o
la idea de impugnar los códigos pedagógicos y profesionales dominantes-,
y con la racionalidad comunicativa - la idea del diálogo no sólo
como vehículo de informaciones y contraste de pareceres sino también,
y sobre todo, como inagotable fuente de deseos y conocimientos compartidos-.
Estos postulados son desarrollados minuciosamente por primera vez
en la ponencia de R.Cuesta: "La educación histórica del deseo. La
didáctica de la crítica y el futuro del viaje a Fedicaria", publicada
en Con-Ciencia Social nº3. También en ese mismo número se recogen
las valiosos trabajos de J. M. Rozada y de Paz Gimeno (aunque ésta
última no pudo asistir al encuentro). El primero es una muy personal
exposición -entre el debate público y el académico como dice su
autor- sobre la didáctica crítica, y otros problemas que podían
asimilarse a ella y que se refieren, entre otras cosas, a la teoría
del Debate en grupos currículum, al conocimiento, la formación del
profesorado. Todo ello se desarrolla en "dieciocho tesis no doctorales"
que vienen a sintetizar, el pensamiento y la obra de Rozada en aquel
momento. A ello se añade, en este mismo trabajo, aportaciones muy
interesantes para desarrollar un debate que en aquellos momentos
era vivo en Fedicaria: la entidad epistemológica de la didáctica
de las ciencias sociales, el dilema disciplinas/problemas sociales
relevantes como opciones estructurantes del curriculum. En cuanto
el tema central del encuentro salmantino cabe señalar que entre
sus materiales contábamos con el ya citado trabajo de Paz Gimeno
y que es una aproximación a la Teoría Crítica de Habermas y sus
derivaciones educativas: hacia una didáctica crítico-comunicativa.
Un trabajo hecho por la persona que, sin duda, más profundo conocimiento
tiene sobre ese tema en el ámbito hispano.
En el apartado que el programa enuncia como Innovación y cambios introducidos en contextos escolares por la aplicación de materiales didácticos elaborados por grupos de renovación, centraron la reflexión tres ponencias, la de Pilar Cancer por el grupo Ínsula Barataria, la de Jesús Romero de Asklepios y la de Xose Manuel Souto por el grupo Gea-Kairós.
En el primer caso se evidenciaba que ha habido logros y fracasos en los años de "experimentación" del proyecto. También que las variables para analizar los cambios que estos proyectos han podido propiciar son muchas y algunas, casi la mayoría, se encuentran al margen del propio proyecto: el profesorado, el propio "clima" del centro, el alumnado, etc. Resaltar estas cuestiones "ecológicas" parece que redundan en la tesis defendida en la ponencia de R. Cuesta: si realmente apostamos por un enfoque crítico en las escuelas, es preciso abordar también otros ámbitos y no sólo los curriculares. J. Romero expuso un amplio panorama de los tipos de evaluación y de la filosofía que subyace en cada uno. Optó por establecer una clasificación según los enfoques, finalidad, función, etc. para incidir en las diferencias entre una evaluación de tipo tecnológico, cultural y político.
Souto centró su ponencia en presentar el sistema de grupos de trabajo concebido para la experimentación y difusión del proyecto Gea: bases en que se fundamenta, métodos y organización de grupos con diferente compromiso, modelo de formación del profesorado generado e implicaciones que ha tenido en el posterior desarrollo del proyecto.
El Foro fue el tiempo y espacio dedicado a dar a conocer las líneas de investigación abiertas y las tesis doctorales, iniciadas o concluidas, por los propios fedicarianos. Raimundo Cuesta, Pilar Maestro, Alfonso Guijarro, José Manuel Ruiz Varona, Fernando Mañero y Gabriel Travé presentaron sus tesis doctorales que habían sido leídas en diversas Universidades y que se encuentran reseñadas en Con-Ciencia Social, nº 2. También presentaron el estado actual de sus investigaciones: Jesús Romero, Francisco García Pérez, Juan Mainer, Antonio Martín, Julio Mateos y Manuel Rodríguez Algarín. El Foro permitió comprobar que corresponden a diferentes vías de investigación: unas buscan las raíces del pensamiento crítico y los cambios y continuidades que históricamente han caracterizado la educación y, en concreto, la enseñanza de la Historia, la Geografía y otras Ciencias Sociales y otras se han centrado más en desarrollar ejemplificaciones didácticas. Contribuyen, en cualquier caso, a enriquecer la plataforma de pensamiento de Fedicaria.
Aspectos organizativos de la Federación.
El cuarto bloque del programa permitió tomar algunas decisiones, tanto respecto a los próximos anuarios de Fedicaria nº 3 y 4 de Con- Ciencia Social, como en relación al VIII seminario, que quedó convocado para el año 2000 en Zaragoza. En el VII Seminario se puso de manifiesto -y se debe subrayar- una consolidación de redes entre los grupos de la federación, no ya en el plano afectivo, que estaban presentes hace tiempo, sino en el intelectual. En los debates no se buscaba tanto convencer como encontrar vías de acercamiento sin perder la propia identidad de grupo: va habiendo un poso común que, precisamente, en los argumentos y matizaciones se pone de manifiesto. En resumen, fue unánime la defensa de dotarse de un "pensamiento fuerte", racionalizado y verbalizado, que se manifieste en la práctica profesional, donde los proyectos y los materiales curriculares no son la única cuestión a atender desde un enfoque crítico; por otra parte se hizo hincapié en no perder de vista la relación dialéctica entre la teoría y la práctica. Se puede concluir que el VII Seminario ha mostrado que los fedicarianos hemos superado los retos para este encuentro, señalados al comienzo; pero, desde luego, ni hemos llegado a Icaria ni siquiera tenemos perfectamente diseñado el rumbo, sólo hemos salido del puerto y... esperemos que bien pertrechados para el viaje que nos espera.
(Crónica elaborada por Isabel Mainer y Julio Mateos) |